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Ideada por Anne Sophie Dutat, una francesa inquieta que el año pasado vino a vivir a Buenos Aires, nació Guía Vulevú, una propuesta para mirar la ciudad de una forma nueva: descubriendo la Paris escondida en Buenos Aires.
Entonces una extranjera ansiosa por conocer la ciudad se convierte en nuestra mejor guía, mezclando dos culturas bien diferentes pero rescatando los puntos en comun, que según cuenta, son muchos y variados.
-¿Por qué decidiste armar una guía?
-Porque noté que muchos porteños conocían muy poco la ciudad y hay sitios que sólo visitás si estás de turista, pero que valen la pena! Muchos de estos lugares a su vez me hicieron sentir un poco más cerca de mi país y me di cuenta de lo francés que puede ser Buenos Aires. Quiero compartir todos estos lugares, porque sé que cuando vivís y trabajás en una ciudad no tenés mucho tiempo para salir a buscarlos.
-¿Cuáles son algunos de esos lugares?
-Bueno, todos van a parar a la Guia, pero me gustan particularmente sitios como el mercado de Dorrego donde encontré muchas antiguedades europeas del siglo pasado, el patio de Museo Evita para almuerzos al aire libre o una cena bajo una noche estrellada, la terraza de Croque Madame dentro de la librería Eterna Cadencia en Palermo y los desayunos en Voulez Bar. Pero la lista sigue!
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En un debate organizado por Planeta sobre el periodismo de investigación, la semana pasada se juntaron varios periodistas alrededor del libro El Dueño de Luis Majul, que relata la historia de Néstor Kirchner y la corrupción durante su gobierno. El libro ya es un éxito de ventas: más de 200 mil ejemplares en pocos meses.
Pero Víctor Hugo Morales, uno de los periodistas presentes en la mesa, arremetió duro contra el libro de Majul, a quien acusó ser “capaz de hacer cualquier cosa por el rating”. Dijo, entre otras cosas, que “llamar periodismo de investigación al libro de Luis sería faltarle el respeto al periodismo de investigación”.
Por su parte, Majul le respondió con una contundente columna publicada en Perfil.
Leí parte del libro y me parece que Víctor Hugo se equivoca. En concordancia ideológica con el gobierno de los Kirchner desde hace ya un buen tiempo, Víctor Hugo se ensañó demasiado con su colega bajo el paraguas de una supuesta libertad para decir lo que piensa, cosa que ya sabemos, es su principal caballito de batalla. Pero más allá de esa libertad -irreprochable y de una valentía admirable- también hay que saber que existen los lugares y las formas.
A Morales puede no gustarle el estilo siempre particular de Majul (escritura frenética, ciertos errores de sintaxis, etc.) y hasta no coincidir con su enfoque ni con su postura, pero si leyó el libro (cosa que el autor pone en duda) no puede negar que hubo una profunda investigación detrás para llevar a la superficie una gran cantidad de hechos de corrupción y negociados bajo la sombra del poder, ignorados por una enorme cantidad de medios durante casi todo el primer gobierno K -incluso Clarín, cuando los negocios todavía sostenían una buena relación entre el Grupo y Kirhner- .
En su libro, Majul da nombres, fechas, fuentes y reconstruye diálogos de personajes clave de este y el anterior gobierno de Néstor. Y hasta montos y cifras de coimas y negociados. ¿No debería ser suficiente?
Alguien dijo hace poco que durante los ´90, cuando durante la corrupción menemista proliferaron los libros de investigación periodística que desnudaban los negocios sucios del poder, los periodistas que investigaban eran considerados casi patriotas. Pero quienes lo hacen hoy son “conspiradores”.
Esto es lo que CFK llama judicialización! Las empresas de tecnologías móviles se están tirando con cartas documentos y acusaciones de todo tipo por plagio de patentes. Para entender un poco semejante embrollo y quién está contra quién, el New York Times armó este gráfico (click para agrandar):
Desde hace varios meses que mis lunes arrancan muy temprano. A las 8 en punto estoy sentado frente a mi psicóloga con cara de dormido, la voz muy ronca y con muy pocas ganas de hablar. Pero ya estoy acostumbrado y después de tantos años de terapia (con otro psicólogo), ocurre algo parecido: cuantas menos fichas uno le pone a esa sesión, mejor resulta y te vas con más certezas (y más preguntas, lo cual siempre es positivo).
Hay un detalle importante: mi psicóloga atiende en mi edificio. No tengo que trasladarme por la calle para llegar puntual. Con salir de mi casa 7:59, llego perfecto. Tengo que bajar hasta el lobby del edificio e ir hasta el otro ascensor (el del ala “A) y de ahí subir unos pisos. Siempre que bajo el portero Luis (“encargado”, según él), un paraguayo entusiasta con la selección de fútbol de su país, ya está limpiando o baldeando la vereda. Todavía recuerdo su cara la primera vez que me vió bajar dormido de un ascensor a las ocho de la mañana y meterme en el otro para, a la hora, volver a bajar al hall de entrada. “A quién se estará comiendo a esta hora” fue su pregunta en robusto silencio guaraní.
Vivir en el mismo edificio que mi psicóloga tiene un sólo beneficio. Y es el más obvio: la cercanía y la comodidad que implica no trasladarme para llegar a horario. Una contra es preguntarme siempre si iría a terapia religiosamente todos los lunes si ella atendiera en otro lugar, supongamos, a diez cuadras. Seguro que a las ocho de la mañana no iría ni con riesgo de internación en el borda.
Otro detalle importante: mi psicóloga, vamos a llamarla prudentemente María, no sólo atiende en mi edificio. También vive allí. Por eso me la crucé fuera del horario de terapia varias veces. Casi siempre cuando saca a pasear a su perrito y sólo nos cruzamos un respetuoso y educado “hola, que tal”. Una vez le dije “nos vemos el lunes”, pero no volví a repetirlo porque me pareció muy confianzudo y se acercaba peligrosamente a una especie de cita.
María es una señora elegante y no me acuerdo cuál es su apellido.
Una tardecita me la crucé abajo cuando yo llegaba, mientras en el hall del edificio otros vecinos discutían acaloradamente. Reunión de consorcio. María estaba sentada en el piso de marmol marrón claro, en uno de los dos escaloncitos que hay en el hall. No digo que su imagen se me cayó… pero la vi de otra manera. Ella no discutía. ¿Analizaría en silencio el comportamiento de mis vecinos? Por las dudas, yo apuré el paso y apenas la saludé con la cabeza sin decir nada. No quería interrumpir su terapia.
También, sin buscarlo, aquel día me hice con otro dato de su vida: es propietaria. Tiene un perrito y es propietaria.
Una vez soñé que el edificio se incendiaba en el medio de la noche y todos los vecinos salíamos a la calle con lo puesto: cazoncillos, pijamas, camisones. Y entre los vecinos, los curiosos y los bomberos, estaba María, asustada e indefensa. Como estoy yo cada lunes a las ocho.
Vamos a dejar acá. ¿La seguimos el lunes que viene?
Algunos de los artículos más interesantes de los diarios del fin de semana:
Clarín
Flexibilizan los controles en las escuelas por el uso de los celulares
La Nación
Google, ¿un oráculo de la política?
chatroulette: Ruleta de contactos
Sin avisos y por Internet
P/12
Norma Aleandro: multi norma
Las dos carreras de Miguel
Crítica
Oscarcito querido
Perfil
Majul y Víctor Hugo Morales se cruzaron duro
El 37% de los jóvenes se reunió con “amigos virtuales”
Al periodista Alejandro Agostinelli le hicieron un truco de magia y le desaparecieron su blog. administraba Magia Crítica, uno de los que formaban parte de los blogs del sitio del alicaído diario Critica de la Argentina. Hasta que el último lunes tuvo la indecencia de preguntarle a la jefa de la edición digital del diario si podía contar con ella para influir en la gerencia de la empresa para recuperar el sueldo que solía pagarle por hacer esa tarea. Inmediatamente su blog fue dado de baja. Ahora, gracias a WordPress y a un amigo, sigue existiendo.
Vía Wimbledon
El pasado viernes 5 el diario norteamericano Los Angeles Times no sólo rompió un límite. También dio una clara muestra de la profunda crisis que sufren los diarios del papel desde hace unos años al vender su tapa a Disney para pautar una publicidad de la película “Alicia en el país de las maravillas” el mismo día del estreno en los Estados Unidos. Fue la primera vez que un diario importante de ese país lleva hasta ese extremo un aviso publicitario.
Desde el diario no anunciaron la cifra que habría pagado Disney. Sólo se limitaron a decir que fue acorde a la importancia que tiene la primera página del diario. Sin embargo, según una blogger, la cifra habría rondado entre 700 mil y un millón de dólares. Las noticias que aparecen debajo del aviso eran viejas y la portada real del día estaba detrás de la que llevaba la publicidad.
Según cuenta The New York Times, la publicidad causó malestar entre los editores periodísticos del diario, quienes se oponían con fuerza a entregar la tapa para el aviso. Tal vez en el país maravilloso de Alicia, los diarios venden muchos ejemplares. Pero en el país real, el tema es bien diferente. Los periodistas tuvieron que aceptar el destino y la decisión de pautar el aviso estuvo en manos del departamento financiero de la empresa.
En todas las capitales de Latinoamérica hay un Hotel España. Después de tres años viviendo en la habitación 54 del Hotel España de Buenos Aires, el periodista y escritor chileno Juan Pablo Meneses decide recorrer el continente y hospedarse en la mayoría de ellos. Casi ninguno tiene estrellas, no salen en las guías de viajes y parecen un bizarro legado de la Colonia. De eso trata este libro que acaba de aparecer (Norma) y que funciona como metáfora del Bicentenario de América Latina: a este lado del charco, España es un hotel viejo.
Pero, además de ser una crónica de viaje, en Hotel España se cuenta la trastienda en la vida de alguien que se va a vivir a un hotel para dedicarse por completo al “periodismo portátil”: escribir y viajar contando historias.
En este libro, el autor de “Equipaje de mano” y “La vida de una vaca” se encuentra, entre otras historias, con un linchamiento en Guatemala, una comunidad que vive flotando en el Titicaca, un pueblo andino conectado al mundo, una fiesta de disfraces en un resort caribeño, las ballenas del fin del fin del mundo, un parque colombiano con burras sexys, el tráfico de pasaportes en Ciudad del Este y la pista de hielo más grande del planeta en el DF.
Para la promoción del libro hay una novedad: se presenta en giras. Meneses ya dio vueltas por México, Colombia y Perú. Ahora que el libro aparece aquí, se viene la Gira Argentina: será en abril, y tiene confirmadas fechas en Rosario, Córdoba, La Plata y Buenos Aires. Lo siguiente será la Gira Europea, con paradas en España y Portugal.
Por otro lado, Juan Pablo escribió una impresionante crónica sobre el terremoto en Chile, que lo sorprendió en Talca, a 250 km del sur de Santiago. Este es uno de los mejores textos que pude leer sobre el tema. El PDF completo de la nota, publicada en la revista mexicana EMEEQUIS, se puede bajar acá.
Les paso diez blogs locales y de afuera que descubrí ultimamente y me gustaron mucho. La selección es arbitraria y no responde a ninguna temática en particular. Que los disfruten:
Aires de Autor
Natalio Blog
Transmedia
Adfreak
Inside Facebook
Geek Sugar
The Cool Hunter
Aeromental
Post Periodismo
Viajes libres
Yapa: El Tenedor Rosa