6 April 2010

El éxito y el fracaso

Los momentos de mi vida en los que yo he crecido tienen que ver con los fracasos; los momentos de mi vida en los que yo he empeorado, tienen que ver con el éxito. El éxito es deformante, relaja, engaña, nos vuelve peor, nos ayuda a enamorarnos excesivamente de nosotros mismos; el fracaso es todo lo contrario, es formativo, nos vuelve sólidos, nos acerca a las convicciones, nos vuelve coherentes. Si bien competimos para ganar, y trabajo de lo que trabajo por que quiero ganar cuando compito, si no distinguiera qué es lo realmente formativo, y qué es secundario, me estaría equivocando.

Uno vive y necesariamente necesita jerarquizar virtudes, decir éstas son las virtudes que rescato en los demás y quisiera para mí, que respeto, que valoro. A mí el deporte me dio ese parámetro, yo aprendí por el deporte que la generosidad es mejor que la indiferencia, aprendí el valor de la significación del coraje, aprendí la importancia del esfuerzo y aprendí lo trascendente de la rebeldía. Son los tres o cuatro elementos con lo que yo después traté de orientar mi vida. No necesariamente tienen que ser ellas las elegidas, pero sí es indispensable que uno sepa las virtudes alrededor de las cuales quiere vivir.

Estoy absolutamente convencido de que la fama y el dinero son valores intrascendentes. Pasa que claro, nos las describen con un peso tan significativo, que pareciera imposible resistirse a valorarlos. Creo que el espíritu amateur, el amor hacia la tarea, es el único que vuelve satisfactorio el transito por el trabajo. Cuando observo de qué manera son descriptos hacia el público las celebridades, los ídolos, lamento muchísimo que se jerarquicen ese tipo de cosas, que se describan millonarios, que se lo describan famosos, que se lo describan extraídos de la realidad social, fuera de la gente común.
Sí estoy convencido de una cosa: fui feliz cuando disfrute del amateurismo, fui feliz cuando crecí enamorado de mi trabajo, yo tengo un amor profundo por el fútbol, por el juego, por la esquina, por el baldío, por el picado, por la pelota. Y desprecio todo lo añadido, todo lo que fueron agregando para convertirlo extrañamente en deseado.

Para explicar un poquito mejor esto, sé que la alegría de un triunfo en un partido dura cinco minutos, termina el partido y hay una sensación de efervescencia, una sensación de adrenalina al tope, que genera excitación y felicidad. Pero son apenas cinco minutos y después hay un vacío enorme y grandísimo. Y una soledad indescriptible. Quiero insistir con que mucho mejor es ser prestigioso que popular, que mucho más importante es el recorrido con que uno llega a un lugar, que el éxito o no, que se obtenga en la búsqueda. Que los hechos son mucho más significativos que las palabras, que demostrar es más importante que hablar, que hay que permitir que ingrese la información que riega nuestra parte noble y evitar que ingrese la información que riega nuestros bajos instintos. Nunca me deje tentar con los elogios. Los elogios en el fútbol son de una hipocresía absoluta. El fútbol esta concebido así, tiene que haber una gran alegría o una gran tristeza. Derrota o victoria, sangre o aplauso son valores muy caros al ser humano. Entonces, en el fracaso sufro mucho la injusticia del trato, no lo logré nunca dominar eso. Siempre sufro mucho cuando perdemos y cuando soy maltratado, pero sí logré no creerme la duración del éxito. Como no se revisa por qué ganaste, da lo mismo que te adulen por haber ganado, no por que mereciste ganar, por el recurso por el que ganaste, entonces tuve claro siempre que esa franela, porque ése es el termino, es impostora.

No permita que el fracaso les deteriore la autoestima. Cuando ganás, el mensaje de admiración es tan confuso, te estimula tanto el amor hacia uno mismo y eso deforma tanto. Y cuando perdés sucede todo lo contrario, hay una tendencia morbosa a desprestigiarte, a ofenderte, sólo por que perdiste.

En cualquier tarea se puede ganar o perder, lo importante es la nobleza de los recursos utilizados, eso si es importante; lo importante es el tránsito, la dignidad con que recorrí el camino en la búsqueda del objetivo. Lo otro es cuento para vendernos una realidad que no es tal.

Marcelo Alberto Bielsa
La Nación. 14/06/2002

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11 thoughts on “El éxito y el fracaso

  1. Adrián

    Cómo nos cuesta desprendernos de lo emocional, ahí está el punto. Y más si la pasión que seguimos se desarrolla en entornos competitivos, con un exhibicionismo grosero de bienestar economico de los personajes en cuestión. Cuesta separar los valores de lo superfluo. Sin dudas.

  2. pep

    lo entiendo y lo banco a Bielsa en general, pero yo en un mundial quiero ganar. ganar bien, dentro de la ley, jugando como se pueda (si sepuede bien, mejor). pero en un mundial quiero ganar. Tampoco pensemos que ganar está mal y que solo la derrota dignifica. Lo que dijo Bielsa está muy bien pero lo dice después del mayor fracaso de la historia argentina en los mundiales.

    es un error pensar que la victoria saca lo peor de sí mismo. Eso puede psar, pero también no, depende del tipo que gane (o que pierda)
    ganar también dignifica y enaltece Sr. Bielsa! y sino miren al Barca, que no para de ganar y de tiki tiki.

  3. Ian

    Alguien tiene alguna duda que la franela que se le pasa al exitoso de turno es totalmente impostora.

    Hoy Messi hizo 4 goles y es mimado por todo el mundo, hace unos meses Argentina perdía una doble fecha de eliminatorias con Brasil y Paraguay, y Messi era vapuleado y tildado de pecho frío.

    La gente premia resultados finales, no analiza, no rescata valores, ni cree en los grises, por eso Messi no debe creerse nada de lo que le digan sino que debe seguir con humildad recorriendo su camino en el fútbol.

    Bielsa es una de las pocas personas por las que siento algo mas que respeto, y desearía que dirija al equipo de mi corazón.

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  5. Julieta Bravi

    El cae se vuelve a levantar… Y en ese camino de levantarse uno, como bien vos dijiste, se consolida. Se forma, crece y sobre todo aprende. El ser humano es el unico que tropieza 2 veces con la misma piedra tambien, pero tambien de esa piedra se aprende. La vida nos da cachetadas. Si la vida te da limones hay que saber hacer limonada.
    El problema tambien esta, como vos decis, que en las situaciones de exito, se nos escapa de las manos y pecamos de egocentricos y de excesos. Una vez una jefa y amiga mia me dijo “cuanto mas alto se sube es cuando mas presente tenemos que tener la humildad y el saber de donde vinimos para que no perder el sentido humano ni el control de nuestra vida”. Hay veces que cuesta, pero es cuestion de tenerlo presente y manejarlo diariamente.

  6. vivi

    disculpa, pero yo buscaba algo asi…un pensamiento muy distinto a los demas, me encanto lo que esta escrito en esta pagina web…me motivo para escribir mi comentario…y me parecio exelente…como haces la diferencia entre el exito y el fracaso… si tan solo son dos alagos llenos de energia y emosion, que estimulan nuestras neuronas…nada mas…

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  8. Lucas

    Bielsa piensa asi desde que era jugador de futbol, no fue un pensamiento que le surgio despues de quedar afuera del mundial, y si hay alguien que le gusta ganar mas que a nadie es a el, se enferma si pierde, pero no habla de eso, habla de lo que generan los tirunfos y las derrotas en las personas, que no se valora el trabajo, solamente los resultados. Vivimos en un pais donde un tecnico que debuta, no gana los 3 primeros partidos y ya estan buscando reemplazante, cuando eso debe ser un proseso largo de trabajo, y es asi cuando llegan los resultados. Pero el exitismo es feroz.

  9. Damián Sileo

    Este discurso de Bielsa fue anterior al Mundial 2002. Fue dos años antes frente a un grupo de estudiantes en una escuela de Rosario. El tipo, a pesar de su apodo, es el más coherente del fútbol argentino y su cultura y conducta no coinciden con la de nuestro país, por eso aquí no encaja. Alguien que hace del trabajo un culto acá no garpa. Sí nos dejamos seducir por los mensajes exitistas y tramposos de tipos como Bilardo, por ejemplo, y no damos lugar a un pensamiento sano y que lleva permanentemente a la reflexión y la autocrítica como el de Marcelo Bielsa.

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