Category Archives: Diarios

23 January 2017

Un salvavidas en el medio del mar

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Hace una década y poco más, la idea del periodismo ciudadano resultaba atractiva: yo, tú, él, nosotros, vosotros y ellos íbamos a poder tener un medio de comunicación propio capaz de producir contenidos con un dispositivo cada vez más barato (una notebook, un celular, una tablet) y desde ahí transmitir información las 24 de los siete a la web. “We the media” era uno de los libros de un fulano llamado Dan Gillmor que lideraba esta idea. Bueno, eso pasó. Ahora todos podemos ser un medio de comunicación rodante que desde cualquier lugar y momento, publicamos y repartimos en redes sociales, blogs, apps y whatsapp todo lo que se nos antoja. Pero lo que muy poquitos advirtieron fue que, si eso pasaba, iban a ocurrir al menos dos cosas:

1) los grandes medios llamados tradicionales dejarían de tener su peso, su influencia y, en los peores casos, su credibilidad.
2) Las redes sociales como Facebook iban a quedarse con todo ese peso y toda esa influencia y toda esa credibilidad que los grandes medios iban perdiendo por el camino.

Los puntos 1 y 2 se cumplieron a toda velocidad. Como un tsunami.

Tras ignorar una docena de advertencias de todo tipo por parte de medios y ONGs, ahora Google y Facebook se unieron para anunciar juntos que le pondrán trabas a los sitios que publiquen noticias falsas (fake news) y controlarán más la viralización de ese tipo de información.
Google cortará el hilo por donde más conoce: la publicidad. El buscador restringirá los avisos publicitarios en los sitios que “falsifiquen o malinterpreten y oculten” información. Habrá que ver cómo se las arreglarán en Google para definir los límites con los cuales se juzgarán ese tipo de noticias. Hasta el momento no dieron a conocer tales detalles, pero la sola idea de un control de información es muy peligrosa. ¿Tendrá idea Google donde se mete?

La gota que rebalsó el vaso de su papelón fue el día anterior a las elecciones en los Estados Unidos cuando en el primer resultado en inglés de Google si uno buscaba los números finales de las encuestas, aparecía (¡durante varias horas!) el sitio de noticias falsas (pero muy graciosas) “70 News”. Los números eran cualquier cosa menos verdaderos. Daban ganador a Donald Trump por amplio margen.

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Facebook -la fuente principal de información de los estadounidenses- también está en el centro de las críticas. En la red social permitieron, durante toda la campaña, la proliferación de noticias tan falsas como insólitas. Una de ellas era que el Papa Francisco apoyaba a Trump. La mentira fue viral: cosechó miles de likes, comentarios y compartidos. Zuckerberg, siempre rápido para salir a defender a su empresa, dijo que era una locura pensar que la circulación de este tipo de contenido basura podía influir en el resultado de una elección. Y preguntó por qué pensaban que la red social podía publicar información falsa de un candidato pero no sobre otro. Cuando aclarar, oscurece.

El desconcierto es total. El mundo exige explicaciones sobre por qué ganó Trump y los medios señalan a los medios que se equivocaron en apostar por una victoria demócrata segura. Y ahora señalan a los encuestadores de opinión y también a las redes sociales, a los buscadores y a mi tía Daniela. Lo cierto es que todos quedaron mal parados, desprotegidos, descolocados, sin poder entender. O como se dice en mi país, con el culo al norte.

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Ya resulta agotador. Hace tiempo que está de moda vaticinar algún tipo de fin. Del trabajo, de los autos, de los hoteles, de los blogs, de la historia, de las PC, de la TV por cable, de los libros de papel, de los cines y de los taxis. También se habla mucho, por supuesto, del fin de los medios y, ya que estamos, de los periodistas. Se asegura sin ponerse colorado que el periodismo puede ser reemplazado por algoritmos, por robots, por códigos, por fórmulas matemáticas, por caballos y por cualquier cosa que sea más barata y más rápida para armar y publicar una noticia que lo que tarda un reportero de carne, piel y huesos.
El periodismo está en su peor momento. Los medios no le encuentran la vuelta al negocio, los periodistas cada vez tienen menos trabajo y hace horas nada más, Donald Trump, recién electo presidente, se refirió a los periodistas como malas personas, mierdas, peores que las putas. La verdad ya no importa, los periodistas no hacen falta. Los grandes medios ya no influyen.

Sin dudas, hubo tiempos de mejor prestigio.

Pero quedan esperanzas. Todos los intentos de robotizar las noticias (incluído uno de Facebook a principios de 2016) resultaron un fracaso y un papelón.

Pero en lo personal estoy cada vez más convencido de que es ahora, en estos momentos de desconciertos mundiales y de todos los colores, de crisis infinitas a todo nivel, de vaciamiento de las ideas y de la verdad, es ahora en que el mundo necesita de más y más periodistas. Más y más medios. Más y mejor información. Mucha más gente capaz de informar como corresponde. Periodistas que hagan su trabajo con las reglas más básicas de este tan querido y desprestigiado oficio: averiguar, preguntar, ver y contarlo de la mejor forma posible.

Será aferrarnos a eso como un salvavidas en el medio del mar.
O no será nada.

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4 September 2013

El futuro de los medios: el negocio del talento

Sobre nuevos medios, medios viejos, tecnología, talentos y el negocio de los contenidos, entre otros temas, habló Alfonso Sánchez-Tabernero, rector de la Universidad de Navarra. Lo hizo en un interesantísimo reportaje que le hizo @CarlosGuyot para el diario La Nación.

“Son tiempos de incertidumbre, y en tiempos de incertidumbre se diluyen todas las fronteras: entre las industrias, entre las plataformas y hasta entre los géneros. Es un contexto complejo en el que para acertar, antes hay que entender. Esto pasa no sólo en la industria de los medios, sino en muchas otras áreas de la economía y la sociedad. Pero creo que una de las claves está en trabajar con gente que aprenda a disfrutar de la incertidumbre, porque al mismo tiempo es un tiempo de enormes posibilidades y desafíos. El problema es que hay mucha gente dedicada a los contenidos y medios que añora el mundo estable y predecible en el que trabajó en el pasado. Hoy se necesitan personas capaces de interesarse por lo nuevo, gente con capacidad de aprender, de anticipación para adecuar los productos y modelos de negocios a las nuevas realidades”

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10 June 2013

El diablo metió la cola

No son originales los diarios para titular sobre el mal momento de Independiente, que hoy podría irse a la B. Desde hace unas fechas muchos caen en la tentación del juego obvio: como a Independiente le dicen El diablo de Avellaneda, entonces juegan con la palabra infierno y sus derivados (caldera, fuego, etc). Pero hoy tres diarios fueron por más y repiten el título.

A pensar un poco más, muchachos!

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6 May 2013

Yo no

Desde hace varios años, sobre todo desde que dejó de jugar y se sentó en el banco a dirigir, Ramón Díaz fue perfeccionando su estilo frente a los medios. Hoy es un gran comunicador. En conferencias de prensa, en reportajes o caminando rodeado de movileros, siempre sabe cuándo hablar y qué decir para que sus mensajes lleguen al destinatario. Además maneja muy bien la comunicación gestual.

Ayer en la Bombonera, mientras se iba expulsado y rodeado de policías, le hizo un gesto a la hinchada de Boca, que coreaba “Vos sos de la B”. “Yo no”, hizo saber cuatro veces el DT millonario.

1) Fue un mensaje a River. Si bien se lo hizo a la hinchada de Boca, en realidad el principal destinatario era todo River y también los medios. El mensaje fue claro: “yo no me fui al descenso”. Ramón no quiere saber nada con el descenso. Nunca quiso quedar manchado con ese episodio negro de la historia del club, ni cuando River se fue a la B, ni durante el Nacional ni cuando ascendió. Su historia ganadora no se mancha. Apenas asumió en su cargo, en diciembre pasado, el DT más ganador de la historia del club de Nuñez dijo sin dudar: “Conmigo River no se hubiera ido al descenso”.

2) Con su gesto, Ramón Díaz logró desviar gran parte de la atención de los medios. Ayer y hoy se habló más de eso que del pobre rendimiento futbolístico de River. El equipo iba ganando el superclásico a los 45 segundos y en vez de rematarlo en el momento justo (tuve un par de chanches claras), lo dejó escapar. Podría haber goleado. Además, regaló dos puntos importantes y perdió la chance de quedar a dos puntos del puntero del campeonato. Demostró que le falta para campeón. Pero hoy los medios, en los bares y en las redes sociales se hablará del gesto de Ramón, que quedará para siempre en la memoria de los hinchas, periodistas y rivales.
A las pruebas me remito: tapas de Olé y Crónica:

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1 April 2013

Adiós al papel

Publicado en el diario El Cronista el 1 de abril

Si usted está leyendo esta columna en el papel salmón del diario, lo más probable es que no lo haga durante muchos años más. Los diarios de papel tienen fecha de vencimiento. Lo que no se sabe con certeza es la fecha exacta de cada diario, porque depende de muchos factores. Pero lo cierto es que no les queda mucha vida. Por el contrario, si lee esto en el sitio Cronista.com, a través de una tablet o desde su smartphone, usted se encuentra en el camino correcto.

A grandes rasgos, esto es lo que dice el estudio anual sobre consumo de medios en los Estados Unidos (http://stateofthemedia.org) que Pew Research Center dio a conocer la semana pasada. La prensa gráfica continúa bajando a la par que crece el consumo de medios online y a través de dispositivos móviles (smartphones y tablets), presentes en casi el 50% de los adultos encuestados. El 31% de ellos dijo tener una tablet, una cifra tres veces mayor que hace apenas un año. De todos los que poseen un dispositivo móvil, más del 60% leen las noticias desde ahí por lo menos una vez a la semana. Y el 36% dijo que consumen medios todos los días desde sus pantallas.

En las preferencias de los estadounidenses a la hora de buscar noticias, a los móviles y la TV, los siguen la radio (39%) y los diarios (29%) Las redes sociales (especialmente Facebook y Twitter) treparon a un 19% y otro 16% dijo informarse a través de correos electrónicos. YouTube, como fuente de información, tampoco deja de crecer. Ya son cientos de miles las personas que buscan desde sus móviles los goles de Messi minutos después de que Lio los haya hecho.

¿Cuáles resultaron los sitios más visitados? En el primer puesto se acomoda Yahoo News, seguido de The Huffington Post, que en 2012 escaló al cuarto puesto a fuerza de buena información, primicias y análisis. Su meteórica historia es una metáfora de lo que está ocurriendo con los medios, ya que fue fundado por Arianna Huffington en 2005 como un blog amateur y logró tanta repercusión que, sólo cuatro años después, AOL desembolsó 315 millones de dólares para comprarlo. El ?Huffpo? también lidera el ranking de los medios que más interactúan con Facebook logrando el récord de 2531 post compartidos en septiembre.

En cambio, al que le fue mal fue al sitio del diario The New York Times, que descendió tres puestos respecto a 2011 y quedó en séptimo lugar de preferencia, según datos de la consultora comScore.

A la prensa gráfica de los Estados Unidos le cuesta mucho frenar su caída. Los ingresos por publicidad continúan en baja (un descenso de 7,3% el año pasado) al mismo tiempo que los sitios de información reciben cada vez más inversión. En 2012 se quedaron con 2.340 millones de dólares, lo que representa un 15% del total de la torta publicitaria destinada a los medios. Es cierto que aún no es una cifra acorde a lo que esos sitios generan, pero aunque lentamente, crece mes a mes.

Todavía suena el eco del ruido causado por el final de la emblemática revista Newsweek, que a fines del año pasado dejó de imprimirse después de casi 80 años de marcar semanalmente el ritmo de la cultura política y social norteamericana. Pero continúa en su versión online bautizada Newsweek Global, disponible mediante suscripción para tablet y web (algunos contenidos serán gratuitos).

Más de 1350 diarios norteamericanos barajan distintas opciones para enfrentar la crisis, entre ellas, la de salir impresos en papel menos días a la semana (o sólo los fines de semana, los días de más ventas), intensificar y agilizar los planes de convergencia de sus redacciones de papel y online y desprenderse de los grandes edificios, como hizo The New York Times que vendió el suyo en Manhattan por 225 millones de dólares y ahora lo alquila. La otra opción es la más dura para el periodismo: el ajuste de presupuestos para contratar periodistas, el recorte de fondos para investigaciones periodísticas especiales y, por último, los despidos, que se vienen repitiendo sin pausa desde hace por lo menos una década.

Los diarios no la tienen fácil. Mientras tanto, buscan su lugar confiados en que las noticias nunca dejarán de interesarles a la gente. La discusión de hoy son los formatos.

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29 January 2013

Sobre la foto falsa de Hugo Chávez

(Publicado hoy en el diario El Cronista)

Algunas reflexiones sobre la falsa foto de Hugo Chávez publicada en el sitio web y en la tapa del diario El País de Madrid la semana pasada:

1) Tal vez el grave error del diario El País fue el más importante en la historia moderna del periodismo, pero no fue el primero. La lista de pifies y equivocaciones de los diarios de papel de los últimos años ya es bastante larga como para intentar explicarlo como un hecho desgraciado, fortuito y aislado, fruto de un mal chequeo de una fuente.

2) La foto en cuestión estuvo en la portada del sitio web de El País durante media hora, en la madrugada del jueves 24 de enero. Pero sólo diez minutos alcanzaron para que en twitter circulara entre usuarios de todo el mundo el link al video de YouTube desde donde se tomó la captura del supuesto Hugo Chávez.
Ya desde el 11 de enero un usuario anónimo apodado ?Ilum Inación? hacía circular en YouTube el video del falso Chávez en YouTube y lo empujaba desde su twitter (@iluminacion9874). Fue rápidamente desmentido por muchos usuarios en varios foros de Internet, como NoticieroDigital.com. El sábado 19 de enero el anónimo reconoció en twitter que el del video no era Chávez, pero aclaró que nunca había dicho que se trataba del presidente venezolano. Había tomado el video del original, subido a YouTube el 6 de agosto de 2008. Es decir, las imágenes estaban en uno de los sitios más vistos de la web hacía cinco años.

3) En estos tiempos 2.0, la producción y el consumo de información está dominado por las redes sociales. La información nace, circula y se disemina a la velocidad de la luz por nuevas fuentes y canales, muy diferentes a los tradicionales. Esto parece obvio y es repetido casi de memoria en cada charla pública y privada sobre medios y periodismo digital. Sin embargo, en los hechos, los antiguos paradigmas siguen dominando y con bastante fuerza. Se habla mucho de ?integración de redacciones? pero en concreto se hace poco. Un ejemplo claro lo aporta el mismo ombudsman de El País, Tomás Delclós, quien escribió una extensa carta a sus lectores publicada en el diario el domingo 27: ?El episodio pone en evidencia la necesidad urgente de establecer nuevos protocolos de verificación que refuercen el blindaje ante el error e impidan que se reiteren estas lamentables equivocaciones?, dijo. Pero Delclós no detalló qué tipos de ?nuevos protocolos? establecería.
Ya es hora de que los nuevos periodistas con conocimiento y dominios de estos nuevos canales y fuentes tomen las riendas de las redacciones de los diarios de papel, los canales y agencias de noticias y las producciones de radio. No hay más tiempo para perder. De lo contrario, seguirán ocurriendo este tipo de papelones. Pero en mayor cantidad.

4) El error de El País hizo caducar definitivamente la inútil (y algo cínica) queja que hacían muchos medios y periodistas tradicionales de que en la Web, sobre todos en los blogs y las redes sociales (twitter, Facebook, YouTube, etc.) circula como verdadera información falsa y sin chequear. También se quejaban de la impunidad del anonimato, que permite insultar, agredir al periodista, supuestamente indefenso. Todos estos pataleos ya quedaron antiguos y, ahora está claro, que no contribuyen a un periodismo de mejor calidad.
No es que esas afirmaciones no sean ciertas. En la web hay mucha información falsa, claro. Pero ya quedó demostrado que lo mismo ocurre en los medios profesionales y de mucho prestigio. Sin embargo, la gran diferencia entre un blog o una cuenta de twitter amateur y un medio tradicional profesional y de prestigio son las consecuencias que tiene publicar información falsa como verdadera. Y no se trata solo de una cuestión de cantidad y mayor llegada a las audiencias, sino de significado. Que un medio tradicional de peso como El País tropiece como lo hizo repercute en varios ámbitos de importancia: opinión pública, sectores de poder (gobierno, empresas, etc.), el ecosistema integrado por otros medios y en la cultura en general.

5) Los medios tradicionales no deben asustarse del poder viral que naturalmente generan los usuarios. Al revés de lo que ocurrió en la última década, deben convertir la fuerza de la web en su principal aliada para el chequeo de la información. Está demostrado que no hay mejor corrector que la inteligencia colectiva que los millones de usuarios forman en las redes sociales. En minutos cientos o miles de usuarios se encargarán de revisar cualquier dato. A toda hora y en cualquier lugar del mundo. ¡Basta de darle valor a primicias estériles! Eso funcionaba antes cuando los diarios competían para ser los elegidos por la gente en el kiosco, pero ahora las primicias no importan demasiado fuera de la industria de medios porque en minutos los usuarios harán que la información circule por cientos de miles de diferentes callejones digitales: post, tuits, videos, foros, fotos, mails, perfiles de Facebook, etc.
Si existe alguna mínima duda sobre la veracidad de una fuente, al medio le conviene empaparse de humildad y subir la información obtenida (una foto, un dato, un video) para consideración y chequeo de los usuarios.

6) Las nuevas audiencias son inteligentes, colaborativas y, a diferencia de la época pre Web, ellas cierran el círculo de la información. Hoy no es posible pensar un medio de comunicación ajeno a los usuarios, sin que ellos opinen, certifiquen, aprueben, compartan y/o diseminen cualquier información. Los medios deben bajarse del pedestal de la soberbia, aceptar este cambio de paradigma y actuar en consecuencia, les guste o no a los viejos editores. Ya es demasiado tarde para debates en simposios porque desde hace años se les viene advirtiendo de diferentes maneras y desde distintas plataformas, pero no quisieron o no supieron escucharlo. Hoy aquellas audiencias hipotéticas de las que se advertían, ya existen, son reales. Y están muy atentas para disparar en cualquier momento y desde cualquier lugar con sus celulares inteligentes, sus tablets y sus computadoras. Y otra mala noticia: esas audiencias crecen todos los días.

Un nuevo error está al acecho y no avisa.

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