Y cuando parecía que este año el Consumer Electronic Show (CES) que termina hoy en Las Vegas iba a transcurrir sin grandes novedades, Intel sacudió el avispero. Al fín! Decían los periodistas luego de que su CEO Paul Otellini mostrara un celular y anunciara que por primera vez en la historia la compañía de California –asociada a Motorola y la china Lenovo- se subirá a dar pelea al durísimo ring de la industria de los smartphones. Por el momento, un terreno conquistado por Apple con su iPhone y Samsung, subido al caballo del inquieto y exitoso sistema operativo Android.
¿Qué ocurrió para que una empresa como Intel –fabricante de microprocesadores, líder absoluto en su rubro, con una sólida situación económica y financiera y un prestigio y reconocimiento de marca envidiables- decidiera embarrarse en una pelea que hasta el momento le era ajena?
¿Les conté que soy fana de las tapas de diarios y revistas? En el sitio Pineapple: Pining for Apple hay más de cien (!) tapas de revistas de todo el mundo con Steve Jobs como protagonista. Además, cada una trae información adicional sobre el medio y el link al artículo. Genial.
Cuando se habla de Apple y la publicidad, inmediatamente surge el famoso comercial 1984, que la empresa fundada por Steve Jobs usó para el lanzamiento de la computadora personal Macintosh. Para muchos aquel fue el mejor comercial de TV de la historia de la publicidad.
Fue lanzado en enero de aquel año en la final del SupwerBowl y revolucionó la publicidad televisiva moderna. El aviso, dirigido por Ridley Scott, se basaba en la novela más conocida de George Orwell.
Pero no todo es aquel comercial en la historia de la empresa de la manzana. Tiene otras varias buenas campañas. En este sitio se pueden ver muchas publicidades deApple desde los inicios en 1976 hasta 2002 y varias joyitas curiosias, como tapas de revistas, etc.
Están los modelos legendarios como Apple 1 hasta la Titanium PowerBook, pasando por Lisa, eBook, iMac y el fracaso G4 Cube. Hay de todo.
También recomiendo hecharle un vistazo a la genial campaña “Think different” con que Apple repuntó en el mercado, a medidaos de los ´90. El slogan iba acopañado de enormes retratos de Pablo Piccasso, María Callas, John Lennon (foto), Ghandi, Miles Davis y Albert Einstein, entre otras figuras destacadas. El spot de tv se puede ver en YouTube.
En los ´80, Steve Jobs usaba un reloj Porsche de titanio que lo había impresionado por su diseño moderno y compacto. Cada vez que alguien le hacía algún comentario referido al diseño, y que él consideraba valioso, se lo sacaba y se lo regalaba. Era su manera de reconocer el buen gusto ajeno. Minutos después, Jobs aparecía con un reloj idéntico en su muñeca. Cada uno costaba dos mil dólares, pero en su oficina tenía un cajón con un par de docenas del mismo modelo. Era un obsesivo del diseño.
Dicen los que lo conocieron que era tan obsesivo y exigente que resultaba muy tedioso seguirle el ritmo. No aceptaba un no. Le ponía a sus equipos de trabajo plazos imposibles de cumplir y ante la indignación de los ingenieros expertos que él mismo reclutaba, se daba media vuelta y se iba. Cuando les explicó que el iPhone debía tener un solo botón, sus empleados le dijeron que era imposible de fabricar. Pero fue un éxito y hoy es el teléfono inteligente más vendido del mundo, por encima de Samsung y la histórica Nokia.
Jobs veía el futuro y logró fabricarlo. Se anticipaba a los deseos de todos nosotros. Por eso estaba en contra de los “focus groups”. Él decía que a la gente le da miedo innovar y arriesgar. Citaba al gran Henry Ford –uno de sus modelos, junto a Gutemberg- cuando dijo: “Si les hubiera preguntado a mis clientes lo que querían, me habrían dicho: ‘un caballo más rápido”.
Fanático de las manos, podía quedarse horas viendo la suya o investigando la capacidad motriz de esa parte del cuerpo humano. Cuando se aburría en alguna reunión, se miraba la mano y la giraba lentamente y movía los dedos sobre sus ojos. “Es la configuración perfecta”, solía decir.
Tenía un enorme poder de convencimiento para lograr sus objetivos. Como un hechicero, lograba que cualquier persona termine aceptando su propósito. En 1984 cuando fue a contratar al difícil John Sculley, el entonces CEO de Pepsi, lo provocó con la frase que ya es leyenda: “¿Querés pasar el resto de tu vida vendiendo agua con azúcar o querés cambiar el mundo”?
Sus presentaciones de productos eran un deleite para el público. Las practicaba hasta cien veces y salían perfectas. Por suerte, ahora florecen en YouTube, al igual que su famoso discurso para egresados en la Universidad de Stanford.
Millonario desde joven, era muy austero en su forma de vestir. En los ´90 empezó a usar remeras y poleras negras, jeans claros y zapatillas grises New Balance. Nunca más abandonó ese conjunto, que ya se convirtió en su sello.
Su vida personal es digna de una novela. Sus padres biológicos lo dieron en adopción a una familia común del sur de San Francisco. Pero después, se casaron y tuvieron a su hermana, Monna Simpson, hoy escritora famosa en los Estados Unidos. Steve se hizo vegetariano y budista, fanático de los Beatles y Bob Dylan. En 1976, cuando tenía 21 años, creó Apple con su vecino y tocayo Steve Wozniak. Ninguno sabía que revolucionarían –junto con Microsoft e IBM- el mundo actual.
De su cabeza salió la Macintosh, el iPod, el iPhone, el iPad y las Mac, además de Pixar, la empresa que fundó (hoy propiedad de Disney) con la que revolucionó el cine animado con películas como Toy Story, Cars y Buscando a Nemo, entre otras. En apenas diez años, revolucionó el negocio de la música, del cine y de los medios. Es para lamentar que murió muy joven, cuando todavía podía dar mucho más de su talento y su visión. Ahora, nació el mito y la leyenda.
Pero la importancia de Jobs se verá en los próximos años. Su ausencia deja al mundo sin un gran creador y con grandes incógnitas: ¿Cómo será el futuro de Apple? ¿Qué personalidad ocupará su lugar? ¿Qué nuevos productos cautivarán al público a partir de hoy? No existen respuestas todavía. Pero sí estoy seguro que con la muerte de Steve Jobs, todos los fanáticos de la tecnología, nos sentimos un poco más solos.
La columna que escribí para El Cronista de hoy trata sobre los motivos de la caída en las ventas de PCs de escritorio.
La Computadora Personal de escritorio (más conocida como PC) lanzada al mercado en 1981 por IBM cumplió en agosto sus primeros 30 años. Y también los últimos. Ya lo dijo Steve Jobs a fines del año pasado: ?El fin de la PC es inevitable?. Casi toda la industria se le fue encima. Pero una vez más, el hasta hace poco CEO de Apple, parece haber tenido razón. A continuación, dos de los motivos principales por los cuales la PC tiene sus días contados: Movilidad. Diversos estudios coinciden en que las personas compran cada vez menos PC para sus hogares. Con el auge de los celulares inteligentes que nos permiten acceder a Internet desde la palma de la mano, los usuarios empezaron a exigir movilidad total. El auge de las notebooks desde hace ya cinco años es una muestra. Después vinieron las netbooks, más pequeñas y simples que las notebooks, cuya función es la navegación por la Web. Pero en los últimos tiempos, las tablets (de la mano del iPad) se convirtieron en las nuevas estrellas de la industria. Al menos treinta firmas ya fabrican su tableta táctil para competir y destronar a la de Apple. Read more »
Este libro que acaba de salir en nuestro país (editorial Aguilar, $79) cuenta cómo Steve Jobs y Apple cambiaron nuestra forma de pensar y revolucionaron las comunicaciones. Está escrito por Jay Elliot, ex vicepresidente de Apple Computer, trabajó en Intel e IBM y actual CEO de Nuvel. Desde las computadoras Apple II y Macintosh, pasando por los años oscuros y el regreso triunfal de Jobs, hasta la creación de Pixar y la fabricación de los revolucionarios iPod, iPhone y el iPad.
El libro no es sólo la biografía íntima y desconocida del mítico Jobs (un “niño genio”), sino que también sirve para entender el mundo tecnológico de los últimos treinta años, la posmodernidad, Internet, el ascenso de las marcas, la batalla con el dominante Microsoft y el diseño aplicado a los productos masivos.