La película para el iPad

“La cabra plateada” es el primer largometraje de Aarón Brookner y ya se ganó un lugar en la historia del cine: es la primera película lanzada en exclusiva para el iPad. “Esto abre una nueva alternativa de distribución para las películas independientes”, se entusiasma la argentina Paula Vaccaro, afincada hace ya unos años (trabajó con Kusturika para el documental sobre Maradona) y productora de la película. En apenas un día, la película subió en el ranking de ventas hasta llegar al numero 15 en la categoría de Entretenimiento en el Apple App Store del Reino Unido y continúa su viaje con valoraciones de 5 estrellas por parte de la audiencia y un enorme interés de la prensa de Reino Unido y los Estados Unidos.

“Nos sentimos orgullosos de haber abrazado esta innovación para proporcionar no sólo la película, sino también material extra, como más de 50 fotos de detrás de las escenas, sinopsis, fotos y bio del elenco y el equipo, un texto sobre cómo se hizo la película, el trailer y, más importante aún, sabiendo que la app es una semilla en el iPad del público que puede ser actualizada con contenido adicional relacionado con la película y el cineasta y, también, como una forma de mantenerse al día con las innovaciones que vendrán y con el modo en que las personas se conectan en Internet”, agrega Vaccaro.
Una vez descargada, la app funciona totalmente offline sin necesidad de conexión. Es decir, se puede disfrutar en cualquier lugar, desde un avión hasta una plaza. La app es el propio universo de “La cabra plateada”.

Para los interesados, la app se baja desde acá: iTunes Apple (a u$4)

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Dados vueltas

Para promocionar el sonido envolvente de su nuevo Home Theater 3D, la coreana LG lanzó en Brasil una campaña bajo el slogan “Cada lado del sonido” con personajes de películas famosas mostrando su “cara oculta”.

De esta manera se puede ver a Forrest Gump y la Novia de Kill Bill desde otra perspectiva. La agencia encargada de “dar la vuelta” a estos personajes fue Young & Rubicam de San Pablo.

Vía Brief Blog

Pensé que se trataba de cieguitos

Lo único que les importa es descubrir si Tomás Escobar miente. Si gana dinero con su sitio. Para esa misión tan noble e importante, no dudan en ponerse el traje de policía de la Gestapo si es necesario. Ni tampoco en mentir.
Escobar es el creador y administrador de Cuevana.tv, el sitio web que permite ver online cientos de películas y series (que otras personas subieron a otros sitios). Millones de personas de todo el mundo usan el sitio cada día.
El problema es que la mayoría de esas películas están protegidas por derechos de autor y ahora Escobar debe enfrentar las demandas judiciales de los principales estudios de cine y TV. En eso está Escobar, de apenas 22 años, mientras Cuevana sigue funcionando.

Pero hay un muy pequeño grupo de gente que atacan a Escobar desde sus blogs. Esta gente, que dice ser experta en tecnología, emprendedora, creativa y geek, está empecinada en desentrañar las “mentiras” del joven Escobar. Mentiras como que Escobar no gana dinero con el sitio, por ejemplo.
Para eso, el ecuatoriano Eduardo Arcos no duda en escribir un post y difundir mails privados entre agencias de medios y anunciantes con Escobar y acusar a las marcas de “hipócritas” por pautar en un sitio de piratería. Y les pregunta a los anunciantes si no les molestaría que un chico haga copia de sus productos (!). Ay! que horror la piratería. El mundo se cae a pedazos por culpa de la piratería. Arcos se pregunta al final del post si nosotros podemos permitir “que una persona haga dinero a costa de mentiras, y de usando trabajo que no le pertenece?” (sic).

El otro es Amartino, quien tras una larga investigación, publicó en un post policial y buchón una captura de pantalla del abogado de Escobar (?!) para demostrar que Escobar mintió cuando dijo que no tenía para pagar profesionales de grandes estudios. Pero esa captura es de libre acceso en el sitio de Tanoira Cassagne, un estudio de abogados que defiende a Escobar. Parece que a Amartino le molesta que usemos a un abogado para que nos defienda cuando nos demandan judicialmente. O que ese abogado cobre honorarios (bajísimos casi simbólicos, como es este el caso) por su trabajo. Ohhh! Escobar tiene un abogado! Terrible denuncia! Tal vez quiera que nos defienda un arquitecto o un carpintero.

Pero el problema no son las “mentiras” de Escobar. No. El problema es que Escobar (como los chicos de Taringa!, también criticados por Amartino) pueda hacer algo de dinero con sus sitios. Poco o mucho, no importa la cantidad. ¿Qué problema hay que alguien haga algo de dinero para poder costear servidores y que el sitio siga funcionando? ¿Qué problema hay que una marca comercial paute en un sitio visitado por millones de personas? De última, es un riesgo que asume cada marca. ¿Acaso ahora también saben, además de contenidos, gadgets, comunicación, redacción, tecnología, abogacía, medios… de publicidad?
¿El problema es hacer dinero con contenido ajeno? ¿Y Google? ¿Y YouTube? ¿y Facebook? Vamos chicos… que pegarle al más débil nunca fue de hombres.

El problema, entonces, es de celos y envidia. Admítanlo. ¿Cómo se explica sino que de repente ellos -que se cansan de ver películas y series bajadas de la Web- se apropien de una cruzada antipiratería e “ilegalidad” digna de una fuerza policial? ¿Desde cuándo les preocupa tanto la justicia mundial y la supuesta honestidad comercial aplicada a los contenidos de entretenimiento cuando se la pasan bajando contenido pirata? Doble moral. ¿Cuál es el objetivo de sus post? ¿Quieren que Escobar vaya preso?

Los que atacan a Escobar son tan miopes, tan resentidos, tan egocéntricos, que no pueden ver más allá de sí mismos, ni de sus blogcitos. No pueden ver dónde está la importancia de esos sitios como Cuevana, Taringa o en su momento Napster, Kazaa y cientos más que, aún controvertidos, aún con prácticas que rozan lo ilegal, son fundamentales para la historia y la cultura actual. ¿Por qué? Porque reflejan necesidades colectivas, construyen nuevos sentidos. Porque mueven el estado de las cosas. Por que producen cambios a corto, mediano y largo plazo. Tensa la cuerda, molestan, exponen. Generan debates productivos. Modifican estructuras de muchos años, prácticas empresariales y comportamientos. En millones de personas, primero. Y en las industrias involucradas, después. Gracias a todos ellos, nació iTunes, por ejemplo. Y otros sitios legales para ver cine online. Ahora, para evitar la piratería, las series más famosas empezarán a estrenarse en simultáneo en todo el mundo (como ayer Games of Thrones, de HBO), etc.
Esos sitios son llaves que nos permiten abrir puertas que nunca se abrieron.

Es por esas razones, principalmente, que debemos protegerlos, alentarlos y ayudarlos a seguir adelante. No perseguirlos con el dedo en alto como comisarios de la web, como custodios de la ética y la moral mundial.
Detenerse en Cuevana y en “las mentiras” de Escobar es, además de canallesco, muy limitado.

Emprender. Llevar adelante una idea y que esa idea modifique algo, cualquier cosa que sea. Cambiar el estado de las cosas, las que sean. Esa es la diferencia entre estos policías truchos y un Escobar de Cuevana, los Botbol de Taringa!, Zuckerberg de Facebook, Shawn Fanning de Napster y por suerte, todos los verdaderos emprendedores que faltan venir.

Metegol, la película de Campanella

Metegol se llama la película que en estos momentos está realizando el director Juan José Campanella. Se trata de una historia en animación 3D (la primera realizada en Latinoamérica) basada en un cuento del gran Roberto Fontanarrosa, realizada con los mismos niveles de calidad que las películas norteamericanas. Hoy HP e Intel anunciaron el acuerdo tecnológico para el desarrollo de la película, co-producida entre Argentina y España por Plural-Jempsa, 100Bares Producciones y Catmandu Entertainment.

Una imagen de la película:

Borges va al cine

De entrada, los autores Gonzalo Aguilar y Emiliano Jelicié anuncian el blanco: restituir el contexto histórico, social y cultural en que Borges fue al cine a lo largo de su vida. Y lo que surge no es solo la silueta de este hombre desdichado, malicioso irrefrenable y bricoleur genial; es la Argentina de los conservadores, y la de Apold, con todas sus contradicciones. Lo leí de un tirón, divertido y sorprendido por muchas informaciones que no tenía.
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El cine ya no es lo que era

De a poco la industria del cine va cambiando y acomodándose a esta nueva epoca digital. Ya llegó el 3D y ahora se viene a estos lados una tendencia mundial: el HD (High Definition), destinado a otro tipo de contenidos según el tipo de público y de esa manera, escaparle al concepto de cine como sala de proyección de películas exclusivamente.

Hace unos días se presentó oficialmente The Other Screen (TOS), la primera distribuidora de contenido alternativo para cines high definition en América Latina. De la mano de Ralph Haiek (ex Claxson) y Heriberto Brown (ex Hoyts Latinoamérica), la empresa debuta con ópera, ballet y deporte y un acuerdo con cines de Cap. Fed, Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Rosario. Por eso, tras una alianza con Sony Argentina, TOS produjo la transmisión en 3D de las instancias finales del mundial de Sudáfrica en el Cinemark de Palermo (donde nosotros fuimos a ver la final entre España y Holanda).
Ralph es un fanático de las nuevas tecnologías relacionadas al entretenimiento. “Creo que hoy el vínculo entre la pantalla grande y las demás expresiones artísticas le da vida a una nueva forma de Arte: una experiencia sensorial más completa, cercana y pasional que lleva a un nuevo plano la idea de un espectáculo vivido desde una butaca”, nos contó.

TOS también tiene otras alianzas con DigiScreen (del grupo Suez) y HSM Global (organizadores de ExpoManagement) para otro tipo de contenidos y además planea distribuir contenidos en México y Brasil.