Lanata: El nuevo Neustadt

No es la corrupción kirchnerista. Tampoco son los informes de su programa PPT. Ni los imitadores, ni la sueca Larrson. El fenómeno es Jorge Lanata. La gente lo mira y lo sigue, haga lo que haga, diga lo que diga. Magnetiza a la audiencia con su estilo, sus contradicciones y sus palabras, siempre provocativas.

Lanata es hoy el pararrayos de casi todos los que no simpatizan con el modelo kirchnerista. Es el faro, el nuevo ídolo de los que odian a Cristina, a sus ministros, a la Cámpora y a 678. Es la nueva estrella del Grupo Clarín para fogonear en los medios al gobierno.
También es el principal destinatario de los durísimos ataques de los periodistas kirchneristas, que lo detestan y lo critican constantemente. Le hacen un gran favor: lo alimentan y Lanata se hace cada vez más grande.

Lanata es el nuevo Neustadt.

El domingo su programa tuvo más de 30 puntos de rating. Casi todos la TV habla de él y las principales revistas de esta semana lo pusieron en sus tapas. Lanata es rating, poder, farándula, dinero y denuncias. Good Show!

Tinelli es tinellista

En el ambiente de los medios hay una frase que dice que Marcelo Tinelli no es ni opositor ni oficialista: Tinelli es tinelista. La frase es una remake de la que habría dicho el CEO de Clarín Héctor Magnetto: “Clarín es clarinista”.

Lo cierto es que Tinelli es un conductor televisivo, tal vez el mejor y quien más empatiza con el público pero también un habilidoso empresario que sabe surfear las olas de la política para acumular poder.
En los últimos diez años de gobierno kirchnerista, Tinelli siempre tuvo muy claro que no debía irse demasiado lejos del calor oficialista. Pero tampoco quedar pegado al relato K ni convertirse un emblema cultural del modelo. Surfear entre esos dos caminos es muy difícil y hasta el momento lo viene logrando a la perfección, incluso dentro del Grupo Clarín. No hay ningún indicio como para pensar que no seguirá transitando por la misma estrategia.

Repasemos la relación entre Tinelli y el kirchnerismo:

2004: ya presidente, Néstor Kirchner puso su figura, el despacho presidencial en Casa Rosada y el mismísimo sillón de Rivadavia para ridiculizar al ex presidente Fernando De la Rúa (imitado por Freddy Villareal). El spot se vio en ShowMatch y fue muy criticado. En aquellos años el gobierno y Clarín eran amigos.

Ideas del Sur compra radio Del Plata. En abril el presidente Kirchner va la reinauguración en el Hipódromo de Palermo y se abraza con Tinelli, quien lo reportea en vivo desde el escenario. El animador vende la radio a Electroingeniería, una empresa con vínculos kirchneristas.

2007: Tinelli se enojó porque el gobierno le mandó a los sabuesos de la AFIP para revisar las facturas a la productora. Salió con los tapones de punta a responderle al Jefe de Gabinete Alberto Fernández, quien había intentado vincular al caso Skanska a Ideas del Sur (a través de la empresa Sol Group, relacionada al escándalo). El cabezón dijo en su propia radio Del Plata: “¿Será Fernández el (José) López Rega de Kirchner?”

“A mi me encanta el fanatismo de Alberto Fernández por defender esta administración. El mismo ímpetu que le vi para defender a Domingo Cavallo y a Eduardo Duhalde”

“El pase de Borocotó (al oficialismo), ¿quién lo instrumentó? Alberto Fernández. La operación contra Enrique Olivera, el escándalo del Hospital Francés, el manejo de Provincia Salud, la unión con la prepaga del Francés que fue siempre cuestionada. Hay un montón de cosas que vale la pena recordar”

“Cuando alguien habla de facturas truchas es porque alguna vez tuvo contacto con ellas. Fernández debe saber cómo es la operatoria. Seguramente lo debe recordar porque él justamente fue el recaudador de la campaña de Duhalde en el ’99?.

2007: Vuelve la paz entre Tinelli y los K. El conductor y el ex presidente (junto a Cristina) inauguran unas obras públicas en Bolivar y juegan un “cabeza” para los medios.

El club de voley de Bolivar, manejado por Tinelli, recibe dinero en concepto de publicidad oficial.

2009: Con 30 puntos de rating bajo el brazo y gran olfato, Tinelli realiza su mejor jugada política: Gran Cuñado, donde satiriza a todos los políticos en medio de la campaña electoral. Néstor Kirchner pierde en la provincia de Buenos Aires contra Francisco De Narváez, quien logró cierta popularidad gracias a su imitador en Show Match y la famosa frase “Alica alicate”. A diferencia de otros candidatos como Macri y Scioli, Kirchner nunca aceptó ir al piso del programa a interactuar con Tinelli y su imitador (Freddy Villarreal), pero minutos antes del comienzo de la veda electoral, cerró la campaña con Tinelli por teléfono. Muchos kirchneristas están convencidos de la influencia de Tinelli en aquel resultado electoral.

2010: Tinelli va al velorio de Néstor Kirchner y se abraza con Cristina. La foto es una de los símbolos de aquel día.

 2012: Tinelli presiona al gobierno con algunas críticas (blandas). Desde su twitter, en agosto criticó al diario oficialista Página/12 (“Te acordás cuando Página/12 era un diario en serio y la gente lo leía?”) y desde su programa en Canal 13 se refirió al cacerolazo del 8N, a la política cambiaria del gobierno y a la inseguridad.
A fin de año fue tapa de la revista “El Sensacional”, propiedad de los empresarios kirchneristas Szpolski y Matías Garfunkel. Sin pruebas, se metieron con la vida sexual de Tinelli, quien en un hotel casi se va a las piñas con Garfunkel. Tinelli entendió esa tapa como un mensaje de presión y extorsión por parte del kirchnerismo.

“De La Cámpora se sabe muy poco”

Entrevistamos a la periodista Laura Di Marco, autora de “La Cámpora” (Sudamericana), el libro que desnuda la agrupación juvenil kirchnerista liderada por Máximo, el hijo de la presidenta.

- ¿Por qué un libro sobre La Cámpora?
-Porque sentía que, por primera vez, desde la Coordinadora alfonsinista aparecía un fenómeno potente y que convocaba a la juventud. Después de haber vivido los años noventa, y haber comprobado el total desinterés de los jovenes en la política quise entender cuál era el imán, el hechizo de La Cámpora. El halo de misterio que la rodeaba, la dificultad para penetrar en ese mundo para el periodismo profesional (o no militante) duplicó mi curiosidad.
El libro es finalmente, un manual de la nueva etapa política que cuenta, por primera vez, la historia desconocida de los líderes de la agrupación juvenil que lidera Máximo Kirchner, un grupo de jóvenes que conforma la intimidad política de la Presidente y del que se sabe poco y nada. Es, además, la historia de un país que se rompió en 2001 y la de una nueva generación política, surgida al calor del que se vayan todos y de las cacerolas de 2001: la de los herederos que los Kirchner se ocuparon de formar, casi desde el inicio de la era K. Porque, al contrario de lo que indica el lugar común, de que estos jóvenes llegaron a los cargos de la nada, la verdadera historia es al revés: elegido como un presidente débil, Kirchner se nutrió de los restos del sistema político tradicional, que había implosionado Y la novedad fue que eligió a los jovenes para construir una fuerza propia.

-¿Cómo fue la investigación del libro?
-Muy compleja, duró un año entero. Hubo que hacer un enorme trabajo de fuentes para reconstruir escenas, y vidas. Colabró Mariano Confalonieri, de Perfil y chocamos con muchas dificultades. Hablé con muchas fuentes al interior de La Cámpora que quisieron charlar conmigo para esclarecer el fenómeno del que participan. Descubrí que hay muchas internas entre ellos y eso favorecía las filtraciones.
Después de las internas se cerraron mucho más. Se dieron cuenta -esto me lo contaron ellos mismos- que tienen tiempo biólogico para construir poder y tendrán, al menos por cuatro años, una Presidenta que les seguirá abriendo puertas. En la intimidad, El Cuervo Larroque dice: “por supuestoque queremos estar 4 años, y 40 años más también, para hacer lo que queremos hacer”. Usé declaraciones juradas, bases comerciales, archivos de la memoria (para buscar en la vida de hijos de desaparecidos, como Eduardo Wado de Pedro, diputado nacional y miembro de la conducción de La Cámpora y otros menos conocidos) y una periodista del master de La Nación, María Delia Pérez, se dedicó exclusivamente a rastrillar todo el intercambio en redes sociales.
Además, consulté con unas 50 fuentes de la política, entre funcionarios, secretarios de Estado, miembros de ONGs dedicadas a promover la transparencia en la adminitración pública, miembros de la oposición, peritos contables, fiscales, etc.

-¿Te sorprendió algo en particular durante la investigación?
-Me sorprendió que muchos de los cuestionamientos internos de los pibes hacia la cultura de La Cámpora (la parte asfixiante, ese tufillo verticalista, autoritario) eran cuestionamientos similares a los míos. El punto es que la agrupación no está dominada por ellos, sino por el “ala dura” que lidera El Cuervo Larroque.
Lo que más me conmocionó fue, sin duda, la muerte de Iván Heyn, alguien con quien había hablado para el libro. Y luego ver sus mensajes angustiantes, después de su muerte, me desarmó. Y me dejó shockeada por muchos días. Todo lo que Iván decía en los mensajes previos a su muerte estaba en sintonía con lo que yo había percibido: una agrupación que sacó debates muy interesantes afuera de la sociedad, pero con muchos, muchas tensiones internas. Democratizante hacia afuera, autoritaria hacia adentro.

-¿Cuál es tu opinión personal de La Cámpora después de escribir el libro?
-Es un sello construido desde el poder, más parecido a La Coordinadora que a Montoneros, aunque algunos en La Cámpora -sobre todo los que vienen de HIJOS- sienten que el proyecto K es el mismo por el que peleaban sus padres, pero aggiornado. De allí que, sobre todo en el sector de HIJOS, haya algo que “revolución inconclusa” en la agrupación juvenil.
Es un grupo que combina la continuidad (con los noventa, la vieja política) y el cambio (se proponen como un sujeto de cambio social); los chicos de La Cámpora son una mezcla entre la cultura política de los 90 (los gerentes de la politica) y los setenta (los militantes). Y por ahora no se sabe para cuál lado se inclinará: es un fénomeno político que empieza a formarse. Un dato importante: el 24 de octubre de 2011 la Presidenta festejó su reelección con parte de la cúpula camporista: un dato no menor para una Presidente viuda, sin entorno propio. Los amigos de Máximo forman parte de su intimidad política, jóvenes leales que le deben todo.
El kirchenrismo construyó un clima de época, que interpeló a los jóvenes con sus sucesivas confrontaciones, percibidas por los sub 35 como una guerra contra los poderosos, y logró el milagro de la reconciliación de la juventud con la política.

Libros de Oktubre

En octubre se cumple un año de la muerte de Néstor Kirchner y las editoriales aprovecharon la fecha para lanzar libros variados sobre el ex presidente. Desde biografía clásica (Miguez), hasta la crítica irónica como la de Reymundo Roberts (La Nación) y el análisis de los medios en la era K del ahora oficialista Orlando Barone (6,7,8). Hay de todo. También publica el suyo el panelista de Duro de Domar Matías Castañeda, que trata sobre el movimiento juvenil kirchnerista.

Si a todos estos le sumamos el de las aventuras de Perón del amigo Jorge Bernárdez y el de la vida privada de Juan Domingo de Enrique Pavón Pereyra, no hay dudas que octubre será, sin dudas, un mes peronista.

“Cristina siempre fue más intransigente que Néstor”

Esta semana sale a la venta el libro “Pecado Original“, que cuenta con detalles la compleja y conflictiva relación entre el gobierno kirchnerista y el Grupo Clarín y se mete a fondo con temas polémicos como los hijos de Noble, los negocios de Magnetto y Kirchner y las relaciones entre el mayor grupo mediático del país con los distintos gobiernos democráticos.
Fuimos a charlar con la autora Graciela Mochkofsky, periodista y autora de otros libros como la biografía de Jacobo Timerman.

-¿Cuándo y por qué decidiste escribir este libro?
-El año pasado, cuando comencé a recibir llamados de colegas para que hablara sobre la pelea entre el gobierno y Clarín en el tema Papel Prensa, sobre el que algo había escrito en mi biografía sobre Jacobo Timerman de 2003. Timerman fue muy citado en esos meses, en busca de argumentos para usar en favor o en contra de alguno de los dos bandos en que el país –y el periodismo- se había dividido. Ambos encontraron en él elementos para sostener sus posiciones, muchas veces forzando datos e interpretaciones. En lugar de agregar una opinión más al torrente que se vertía entonces en publicaciones, canales, radios y redes sociales, elegí iniciar una nueva investigación sobre la relación entre prensa y poder, esta vez con el foco en Clarín, el mayor grupo multimediático del país. Si Timerman hablaba sobre esa relación en las décadas de golpes militares, éste hablaría sobre los años de democracia, hasta llegar a la crisis de hoy.

-¿Cómo fue el proceso de investigación? ¿Tuviste trabas o impedimentos en algún momento? ¿Cuáles?
-Investigué este libro con las viejas herramientas del periodismo: muchas entrevistas a protagonistas y testigos, lecturas, revisión de archivos, etc. Tuve las dificultades naturales del proceso de investigación periodística: fuentes que se niegan a hablar, versiones por desentrañar, etcétera. Creo haberlas superado con trabajo. El libro intenta, entre otras cosas, reivindicar el periodismo como relato de hechos, crítico pero neutral, que, creo, es algo que falta, y que se extraña, en el periodismo de estos últimos años.

-El lector que viene siguiendo el tema de la relación Clarín vs. gobierno, ¿con qué se va a sorprender?
-El tema ha sido presentado de modos opuestos en los medios, según de qué lado estuvieran -con Clarín o con el gobierno-, de modo que la primera sorpresa será encontrar un relato neutral, que no toma partido y que intenta ser crítico de todos. El primer resultado de esto es que el relato que encontrarán los lectores en este libro es de hechos, sin opiniones y sin calificación. Luego, el lector encontrará una explicación sobre cuál fue la relación de Néstor Kirchner con Héctor Magnetto, con reconstrucciones minuciosas de encuentros entre ellos y negociaciones, desde la fascinación inicial hasta la pelea final. Verá que esa ruptura fue un proceso, y cuáles fueron los verdaderos papeles que jugaron el conflicto del campo, la elección de Cristina Kirchner y el proyecto de venta de Telecom. Todo esto, puesto en un iluminador contexto -el de la historia de Clarín y su relación con los gobiernos desde la dictadura hasta hoy-. Creo que encontrará también muchas cosas que no sabe sobre la causa de los hermanos Noble Herrera. Entre otras cosas.

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La USINA de la presidenta

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner recibió el otro día a los cuatro estudiantes premiados en la Feria Internacional de Ciencias e Ingeniería de Intel. Los cuatro chicos viajaron a Los Ángeles a comienzos de Mayo para competir con más de 1500 chicos de todo el mundo y obtuvieron el 2° Premio General en la Categoría Ciencias Ambientales por su “Sistema Autónomo de Destilación de Agua”, proyecto desarrollado desde el club de ciencias de su colegio durante el año pasado.

Una curiosidad: en la foto de prensa que difunde Intel se la ve a CFK con los ganadores. Noten el escritorio de nuestra presidenta. Allí, a la izquierda de la foto, hay un voluminoso cuadernillo anillado, llamado “Síntesis de prensa” de USINA (Unidad del Sistema Informativo de la Nación Argentina). ¿Qué es USINA? Es un organismo integrado por casi 80 personas, creado por el ex presidente Néstor Kirchner y que funciona en la planta baja de Casa Rosada. Su función es clara: como un enorme Gran Hermano, se dedica a monitorear a los medios y a los periodistas (opositores y “militantes”) minuto a minuto para resumir toda la información de prensa más relevante para la presidente y los miembros más influyentes del Gobierno. De esa manera, Cristina puede saber al instante qué dijo un periodista o dirigente opositor y responderle desde sus discursos o en los medios oficialistas.
El dossier de prensa de USINA era una de las lecturas obligatorias y favoritas de Kirchner cada mañana hasta el último día de su vida.

Esta es la foto dada vuelta y con la zona ampliada:

El último peronista

Con buenos reflejos, Sudamericana relanza la biografía sobre Néstor Kirchner escrita por el periodista Walter Curia (editor de Clarín) en 2006 con el agregado de lo que ocurrió desde aquel entonces hasta hoy, incluída las -según su gacetilla de prensa- las “sorprendentes” circunstancias de su muerte.
Sergio Moreno, de Página/12 escribió cuando el libro apareció por primera vez: “El texto de Curia lejos está de ser complaciente (…) consigue un libro equilibrado: cal y arena, donde deben estar. Certero en la crítica, eficaz en el halago, El último peronista es un texto escrito por un periodista que ha escuchado y escudriñado en todas las campanas (…). No hay rabia ni exaltación en esta obra. Sólo información, bien escrita y más que recomendable si se quiere conocer más a fondo quién es Néstor Kirchner”

tapa original: