Historia íntima de una estafa
Presentarán: Cynthia Pok, Claudio Lozano y el autor Gustavo Noriega.
Domingo 25 de abril – 20:30 hs.
Sala Julio Cortázar, La Rural
Presentarán: Cynthia Pok, Claudio Lozano y el autor Gustavo Noriega.
Domingo 25 de abril – 20:30 hs.
Sala Julio Cortázar, La Rural
Esto escribí en noviembre de 2007:
“Todo el asunto de la papelera de Botnia en Uruguay desnuda, entre otras cosas, nuestra propia hipocresía. Y los grandes medios, como casi siempre, van detrás. Por culpa de pésimos manejos políticos, el conflicto con Uruguay terminó con la pastera funcionando, un paso fronterizo cerrado y con que en medio de una Cumbre Iberoamericana cuyo foco era el desarrollo social, nuestro presidente tilde de “incomprensivo” (?) a su par uruguayo Tabaré Vázquez. Ahora, sólo resta la posibilidad de ir a La Haya y esperar.
(…) Ahora Kirchner, como es su costumbre, lanza gestos tribuneros que sólo contentan al porteño medio pelo que pega la calco en su auto con la frase “No a las papeleras”, en el mismo exacto lugar donde alguna vez pegó la calco de los argentinos somos derechos y humanos, la de Aerolineas no se privatiza y la de que Hoy somos todos maestros. Es negocio. En Mercado Libre la calco a 8 mangos. Mañana pegarán la de hay que matar a todos los chorros y vaya a saber qué otra calco. Somos un país de calcos y slogans.
Pero todos aquellos que ahora boquean a favor de aire puro, los que van a gritarle a España para que nos defienda de los malos finlandenses, los que no leyeron que la planta de Botnia se iba a instalar acá pero dicen que les pidieron mucha cometa y tuvieron que cruzar el charco. Aquellos que no quieren saber que en nuestro país hay cinco pasteras más, a los que no les importa perjudicar economicamente a un país vecino cortando una ruta nacional (que es un delito, pero que jamás el gobierno argentino ordenó despejar). A todos los que no vieron el documental “No a los papelones” de Montes Bradley porque no quieren ver la otra cara de la moneda… Aquel que pega calco pero se compra todos los días el diario de papel porque “a mi me gusta el papel”. Aquel que lava sus culpas diciendo no a las papeleras pero que jamás movió ni moverá un dedo por ninguna causa social vinculada al medio ambiente. Todos esos, ¿Por qué no se tiran a nadar un rato al Ricachuelo?
Tal vez así puedan explicarnos qué significa contaminación.
En un debate organizado por Planeta sobre el periodismo de investigación, la semana pasada se juntaron varios periodistas alrededor del libro El Dueño de Luis Majul, que relata la historia de Néstor Kirchner y la corrupción durante su gobierno. El libro ya es un éxito de ventas: más de 200 mil ejemplares en pocos meses.
Pero Víctor Hugo Morales, uno de los periodistas presentes en la mesa, arremetió duro contra el libro de Majul, a quien acusó ser “capaz de hacer cualquier cosa por el rating”. Dijo, entre otras cosas, que “llamar periodismo de investigación al libro de Luis sería faltarle el respeto al periodismo de investigación”.
Por su parte, Majul le respondió con una contundente columna publicada en Perfil.
Leí parte del libro y me parece que Víctor Hugo se equivoca. En concordancia ideológica con el gobierno de los Kirchner desde hace ya un buen tiempo, Víctor Hugo se ensañó demasiado con su colega bajo el paraguas de una supuesta libertad para decir lo que piensa, cosa que ya sabemos, es su principal caballito de batalla. Pero más allá de esa libertad -irreprochable y de una valentía admirable- también hay que saber que existen los lugares y las formas.
A Morales puede no gustarle el estilo siempre particular de Majul (escritura frenética, ciertos errores de sintaxis, etc.) y hasta no coincidir con su enfoque ni con su postura, pero si leyó el libro (cosa que el autor pone en duda) no puede negar que hubo una profunda investigación detrás para llevar a la superficie una gran cantidad de hechos de corrupción y negociados bajo la sombra del poder, ignorados por una enorme cantidad de medios durante casi todo el primer gobierno K -incluso Clarín, cuando los negocios todavía sostenían una buena relación entre el Grupo y Kirhner- .
En su libro, Majul da nombres, fechas, fuentes y reconstruye diálogos de personajes clave de este y el anterior gobierno de Néstor. Y hasta montos y cifras de coimas y negociados. ¿No debería ser suficiente?
Alguien dijo hace poco que durante los ´90, cuando durante la corrupción menemista proliferaron los libros de investigación periodística que desnudaban los negocios sucios del poder, los periodistas que investigaban eran considerados casi patriotas. Pero quienes lo hacen hoy son “conspiradores”.
Durante su programa de radio “Ahí, donde está el silencio” en Radio Rivadavia, Mauro Viale saca al aire Julio Grondona, quien se encontraba en Alemania por el partido amistoso de la Selección. Por teléfono, Mauro saluda al presidente de la AFA, quien esperaba del otro lado pero no escucha el “hola Julio” del conductor. Mientras tanto, Don Julio charlaba con otra persona sin saber que ya estaba al aire. Se escuchó esto:
“Todo el mundo pensaba que Clarín me arreglaba y que entonces Grondona iba y lo resolvía pero yo no tenía a nadie atrás… y digan que apareció esta mujer… el marido no se salva tampoco porque es un cagón”.
Link:
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¿Qué les pasó? es una narración histórica, pero también un diario personal: el retrato del drama de un matrimonio en el poder y el de un país que vuelve, una y otra vez, a tropezar con los mismos fantasmas. “Tuve una módica esperanza, dudé, me entristecí, y odié en todos estos años. Hay cazadores de brujas para los cuales es un pecado ser kirchnerista, o no serlo, o haberlo sido, o haberlos insultado con toda el alma. Fui un poco de todo eso, en distintos tiempos”, dice el periodista y autor Ernesto Tenembaum en el prólogo.
El Domingo La Nación publicó un adelanto del libro con algunos testimonios del autor.
Dice Noticias que el ministro no quiere reconocer a una hija extramatrimonial. La revista sale hoy a la noche. Vía Bloc de periodista.
Fernández no es el primero ni será el último político en tener un hijo extramatrimonial. Algunos los reconocen; otros no. Desde el ex presidente Carlos Menem hasta Daniel Scioli (que reconoció a su hija Lorena recién cuando ella tenía 19 años), la lista es larga y siempre incompleta. En el medio, la doble moral, sexo, poder e intereses de todo tipo.
Para el debate: ¿deben los medios inmiscuirse en la vida privada de un funcionario público?
El comportamiento de los medios es bstante común, pero no por eso menos cínico y perverso: promueven a cualquier persona a una fama rápida para después ocuparse de analizar “el fenómeno” que produce en “la gente”. Hablarán de lo rápido que escaló esa persona, de cómo la gente lo idolatra, se saca fotos, le pide autógrafos y hasta le grita por la calle, etc. El círculo es, más o menos, ese. Un gran juego de complicidades donde todos nos hacemos los giles: los medios, el famoso, la gente, los otros famosos, las empresas, etc.
No importa si esa persona hizo méritos suficientes (quién mide los méritos?) o si está preparada para soportar el lado oscuro de la fama. De última, como mucho, el new famoso no aguantará y se drogará sin freno, se pegará un tiro o se dará un palo con el auto. Como Rodrigo. Si alguna de esas cosas pasa, mejor! El negocio es lo único que interesa. Si el personaje “vende”. Esa es la palabra que usarán los editores de revistas para defender su tapa o los productores de radio o TV para sentarlo en un living o en la mesa de la señora. Hay que vender.
Pero, como indica el abc del capitalismo, para vender primero hay que comprar.
El caso de Ricardo Fort es similar a la de cualquier otro new famoso: Jacobo, Samanta, Zulma Lobato, Nazarena, Guido y Silvia Suller, etc. Pero con una salvedad no menor: él mismo generó su propia fama alquilando a los medios con la fortuna heredada. Y todos se sorprenden y preguntan indignados cómo es posible. ¿Pero acaso los medios no están siempre en alquiler? ¿No es esa una de sus características principales? Para una pauta publicitaria, para sentar y preguntarle a un político, para limpiar a un empresario, para los pastores de la trasnoche o para el gato de turno. Fort tiene plata y decidió comprarse su fama, al darse cuenta de lo barato que le salía el atajo hacia las tapas y los programas de TV.
De Narváez (quien también heredó su fortuna) hizo lo mismo pero en otro terreno: la política. Peló chequera, compró todo lo que tenía que comprar, y le ganó unas elecciones al gobierno de turno. En su momento Macri (oh casualidad, con su fortuna heredada) hizo algo parecido primero para ser presidente de Boca y después para llegar a Jefe de Gobierno.
Néstor Kirchner, gracias a la famosa caja, pudo alquilar piqueteros, medios, empresarios, periodistas, aparatos, gobernadores, radicales, actores, peronistas, intendentes, entre otras cosas. Los cuatro, Fort, Kirchner, De Narváez y Macri, vaya paradoja, alquilaron a su manera a Marcelo Tinelli, que siempre bien dispuesto, tiene para ofrecer el mejor trampolín de todos: 30 puntos de rating.
Los millonarios son así.
El muy recomendable libro Patria o Medios (Sudamericana) trepó en pocas semanas a la lista de los más vendidos. Por eso fuimos a buscar a su autor Edi Zunino (editor del diario Perfil) para que nos responda algunas preguntas sobre los medios, el periodismo, Clarín y el kirchnerismo:
-Desde que estalló la crisis con el campo, aparecieron una cantidad de libros muy críticos sobre Kirchner y el kirchnerismo, investigaciones y biografías sobre sus ministros, sindicalistas, etc. Tanto tu libro como el de Majul están hoy entre los más vendidos. Sin embargo, durante al menos los tres primeros años de gobierno K, hubo un silencio generalizado en los medios y casi no se editaron libros sobre el ex presidente (salvo una biografía de Valeria Garrone, que fue ignorada por los medios, otro sobre la justicia K de Abiad y una muy complaciente biografía sobre CFK, de Olga Wornat). ¿Estás de acuerdo? A qué razones atribuís este repentino interés periodístico y editorial por los K?
-En mi caso, y en el del medio en que trabajo, este interés no tiene nada de repentino. Soy secretario de redacción de Perfil desde que volvió a la calle, en septiembre de 2005. Nuestra crítica editorial fue crítica con el gobierno (como con todos los gobiernos lo fue la revista Noticias, que se edita en esta misma empresa). Poco más de un año después de volver a la calle, Perfil (con la firma de Carlos Russo) dio la primicia del luego llamado Caso Skanska. Y poco después de eso, con la firma de Jorge Lanata, se reveló el episodio de la famosa bolsa de Felisa Micelli, que terminó con su carrera en el Ministerio de Economía.
En cuanto a las editoriales de libros (un rubro que no es mi especialidad) tiendo a suponer que durante los primeros años de kirchnerismo percibieron que no había mercado para este tipo de libros. Y lo supongo en base a dos elementos básicos: hasta la elección de Cristina, la popularidad de los Kirchner era altísima y los grandes medios no eran particularmente críticos con la gestión. El domingo pasado, en Página/12, José Natanson escribió un artículo muy interesante (“De la tinellización de la política a la politización de Tinelli”), donde afirma que estos libros son “antikirchneristas” y las editoriales que los publican, parte de la lógica del capitalismo global. Mi libro no es anti K, también soy crítico (como habrás visto) con opositores, medios y periodistas. Y las editoriales de libros, si bien funcionan bajo la lógica de la oferta y la demanda (si existe otra, que me avisen), no son grandes monstruos económicos. Nada que ver. Hoy, para que te digan best-seller, basta con vender sólo 5.000 libros. Y si vendés más de 10.000 tiran cañitas voladoras. Claro que del otro lado del mostrador tiene que haber esas 5.000, 10.000 o más personas dispuestas a gastar entre 50 y 70 pesos en un libro. Hoy el humor social es muy distinto al de hace dos o tres años, y todo indica que las hay. Coincido con vos en que el conflicto con el campo marcó un antes y un después al respecto. Pero habrás visto que el mío no es un libro pro-campo ni nada por el estilo.
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