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Refugio para perdedores
Desde que conocí a Ezequiel Fejler allá por 1998 cuando fue mi editor en un portal de contenidos (que por suerte ya no existe más), siempre me habló de su novela. Hace unos días me escribió para contarme que ya está en la calle. Se trata de “Refugio para perdedores”, sobre un tipo que a punto de cumplir 30 años se encuentra con dos novedades que le cambiarán sus días. Por un lado comienza a trabajar de investigador privado, y por el otro, se anima a entrar a un sitio web para buscar pareja. Esas novedades lo enfrentan a una jefa que lo maltrata y acosa, mientras debe seguir a una pareja cuya desconfianza mutua lo convierte en una especie de triple agente. Al mismo tiempo, sus aventuras por Internet lo enfrentan al placer y los dolores del amor, que pondrán en jaque su cómoda y triste realidad. La novela transcurre en Buenos Aires (Villa del Parque, Palermo, Belgrano y Once) en los años posteriores a la crisis de 2001
Lo interesante es que la novela se puede comprar ($40, editorial En el aura del sauce) y también bajar gratis desde http://refugioperdedores.blogspot.com
Adelanto La mujer de mi vida
Rodolfo Fogwill (1941-2010)
eBlog TXT
¿Sos fana de los libros? ¿Te gusta leer? eBlog TXT, que lo hace mi amiga Gaby Larralde y cada día está mejor.
Adelanto Cuentos Haroldo Conti
Vuelve la alegría
Por P.Z.
“Todo lo que sé de moral, lo aprendí jugando al fútbol”. Albert Camus era fanático del fútbol desde chico. Vivía en Orán (Argelia), tenía prohibido jugar a la pelota porque se le gastaba las suelas de los zapatos y la familia no tenía plata para comprarle nuevos. Pero él no podía contenerse. Un día a la abuela se le ocurrió la forma de controlarlo: le puso clavos en las suelas, le hizo unas marcas y todas las tardes, cuando el pequeño Albert volvía a casa, se fijaba en el nivel de desgaste. Si estaban muy consumidos, Albert se comía terrible zurra. El chico se cuidaba evitando el castigo, pero más de una vez se dejaba llevar.
Es que el fútbol no comprende de contextos ni consecuencias. Cómo se explica, si no, que aquellos que puteaban al Gobierno por no retrasar las elecciones hayan estado canchereándole a la gripe desde las tribunas; lluvia y granizo incluido.
Camus no es el único escritor fanatizado por el fútbol. Aquí en la Argentina podemos armar un seleccionado A y B, con suplementes y todo. Ahora que “volvió la alegría” al club de mis amores, se me ocurre proponerle un amistoso a Basile (o a Maradona, por qué no). Nosotros vamos con un 4-4-2 clásico:
Corazón delator
Una semblanza de Pablo Ramos.
Por P.Z.
I
“Soy un escritor moral. Soy una persona moral: uno primero es persona y luego es escritor”.
Pablo Ramos escribió Cuando lo peor haya pasado mientras estaba viviendo eso que era lo peor: internado, buscando dejar definitivamente el alcohol y las drogas, se volcó sobre una máquina de escribir para exorcizar sus fantasmas. El resultado son once cuentos, once figuras que podrían ser una sola vista a través de un vidrio esmerilado, una misma figura rota en once tipos de soledad.
Cuando lo peor pasó –el libro obtuvo el Premio Casa de las Américas; lo enviaron a concursar sin que él lo supiera– llegaron las dos novelas: El origen de la tristeza y La ley de la ferocidad. Un universo particular que relata las desventuras de la familia Reyes, con un personaje principal muy parecido a Ramos y cuyo nombre, Gabriel, es el mismo que el del hermano de Ramos. La carga de lo autobiográfico no pasa por las peripecias del personaje sino por los sentimientos, angustias, dudas, afectos que lo atraviesan.
El origen de la tristeza es un libro lleno de felicidad. No de alegría: de felicidad. La felicidad a veces puede ser triste. Una infancia que, aun en la pobreza, no deja de ser una aventura idílica a lo Huckleberry Finn. El origen de la tristeza golpea cuando llega el fin de la infancia. En La ley de la ferocidad Gabriel ha alcanzado cierto éxito empresarial, es millonario, pero está alienado, incapaz de relacionarse con los otros. Casi tiene una relación pornográfica con el dinero, con el alcohol, con el sexo. La muerte del padre -un padre con el que se despreciaron mutuamente- lo devuelve a la casa de infancia, lo empuja a reconstruirse. El arduo camino de la salvación llega –tal como le pasó a Ramos– a través de la literatura. Gabriel escribe -se escribe- y se va convirtiendo en otro.
Mario Benedetti (1920-2009)
Filba 2009
Del 12 al 16 de noviembre se realiza en el Malba el primer Festival Internacional de Literatura en Buenos Aires (Filba). Con un programa lleno de charlas, durante cuatro días desfilarán más de 80 invitados y participantes de lujo, tanto locales (Abelardo Castillo, Mairal, Alan Pauls, Sarlo, Kohan) como internacionales (Juan Villoro, Santiago Roncagliolo). Además del sitio oficial, también ya existe un blog desde donde se cuentan los preparativos y se presentan perfiles de los escritores e intelectuales que estarán en el Festival.







