La tapa en blanco de Clarín de hoy en rechazo al bloqueo de su planta no es la primera -ni será la última- portada de un medio gráfico para repudiar o protestar por algún motivo.
La más recordada hasta hoy es la también blanca del diario Página/12 en repudio a los indultos del ex presidente Menem en 1989. El periodista Jorge Lanata, entonces director del diario, escribió: “La historia de un país no puede quedar en blanco por decreto”.

Otra recordada tapa fue cuando en 1992, Página/12 -enfrentado a Menem- cambió su color. En aquel entonces, el riojano dijo: “Mienten, faltan a la verdad, no son sino un pasquín sensacionalista”. El diario recogió el guante y al otro día ironizó con inteligencia aquella frase cambiando su nombre por Amarillo/12 y disfrazado de ese color.

En 1993, El Gráfico, por aquel entonces la mejor revista deportiva semanal, publicó una famosa tapa negra con un título catástrofe “Verguenza”, tras la histórica derrota 0-5 contra Colombia por las eliminatorias al mundial de EEUU `94.
Esa noche, Maradona salió al aire en el programa Videomatch conducido por Marcelo Tinelli para defender a los jugadores, respaldar a Basile y criticar con dureza a Editorial Atlántida (los mismos dueños de Telefé, canal que emitía el programa). “Las tapas negras no me las banco!”, gritó, ante la mirada atónita del conductor.


El 20 de junio de 1867, en Palermo, un grupo de entusiastas “sportmen” jugó el primer partido de fútbol del que se tengan registros en nuestro país. Veinticuatro años después, con la fundación de la primera y efímera asociación rectora, comenzó la actividad oficial. Y en 1893, gracias al impulso dado por Alexander Watson Hutton, el balompié nacional empezó a recorrer un camino que, 115 años después, desborda de grandes equipos, magníficos jugadores y conquistas inolvidables.
El libro 140 es indispensable para un completo panorama sobre los equipos más importantes del fútbol argentino, los campeones de todas las competiciones oficiales y los hechos más destacados a nivel deportivo y social en cada época.
Diego, el más grande de todos, debutó en primera con la camiseta de Argentinos Juniors hace 34 años, el 20 de octubre de 1976, también un miércoles como hoy.






Fue el miércoles 20 de octubre de 1976, cuando Diego tenía apenas… 15 años!. Pero ya la rompía y el DT Juan Carlos Montes lo hizo entrar en el segundo tiempo, en reemplazo de Giacobetti. Usó la camiseta número 16 (después la repetiría por cábala cuando por alguna razón no usaba la 10 o era suplente) y apenas entró le hizo un caño a Cabrera (ver foto inédita!), el ocho de Talleres. Argentinos perdió 1 a 0 pero Diego jugó bien.
Con los años, muchos dicen haber visto ese partido legendario, pero la realidad es que la vieja canchita con tribunas de madera de La Paternal no albergaba a tantos. Sí estuvieron presentes algunos periodistas de El Gráfico, porque el DT les había avisado que iba a poner a un pibe que la rompía en las inferiores. Y allí fueron Ernesto Cherquis Bialo, Héctor Vega Onesime, ORO y un fotógrafo de la revista. Por el lado de Clarín, el encargado de cubrir el partido fue el periodista Miguel Angel Bertolotto, quien todavía sigue en el diario.
También estaba sentado por ahi el Flaco Menotti, que en ese entonces era DT de la Selección. Menotti no dudó y cinco meses después hizo debutar al Pelusa en la selección mayor contra Hungría y en la Bombonera, nada menos. ¿Y sabén qué? ese partido también cayó… miércoles!


Fragmento del debut de Diego en primera de mi libro “Vivir en los medios”:
Jugaré en primera
El espectacular desempeño de Maradona en Los Cebollitas provocó que los técnicos y dirigentes de Argentinos Juniors lo promovieran rápidamente en las divisiones juveniles. Durante 1975, el “niño prodigio de Argentinos” recorrió fugazmente divisiones jugando con chicos que tenían más edad que él. “Fue un sacudón. Me pasé de octava a quinta. Empecé a preocuparme por los movimientos tácticos con compañeros que no conocía. Ya no ganábamos siempre, perdíamos con frecuencia. Yo me sentía mal porque extrañaba a los Cebollitas”, recordó Maradona años después.
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Faltan pocos días para el 30 de octubre, día en que el gran Diego cumple 50 años. Por eso la marca alemana Puma, que lo vistió durante casi toda su vida desde que arrancó el acuerdo en 1978, lanzó una edición especial de ropa en homenaje al aniversario del 10 que incluye campera, remera, pelota, los botines King, bolso y otros accesorios. Todo con el clásico 10 y su icónica firma.
Por supuesto, me enteré en el insuperable blog Visión Invisible.
Acá las fotos (click para agrandar):


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“La tenés adentro. Todo lo que Duele Saber Del Fútbol”. Así se llamará el libro que en agosto publicará Toti Pasman. Saldrá por Ediciones Pluma & Papel, la misma editorial que el año pasado editó el libro de Jacobo Winograd.

Dice la gacetilla de prensa: “Este libro pasa revista con profundidad y ojo de halcón a los convulsionados 21 meses que transcurrieron desde la asunción a la debacle de Diego Armando Maradona como entrenador argentino. Las intrigas, las historias ocultas y la trama secreta de este polémico período presentada por el periodista que se animó a enfrentar al mito, los comentarios socarrones y las campañas de difamación personal en nombre de la verdad.
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Por Pedro Mairal
(Perfil, 2 de julio de 2010)
Cuando Maradona lo hace entrar a Palermo en el partido contra Grecia y, según sus propias palabras, le dice al oído “definímelo”, está usando una forma gramatical que se llama dativo ético o dativo de interés. Es la misma expresión que usan las madres cuando dicen: el nene no me come. (El nene no me come, doctor. No, señora, el nene no la traga.). Definímelo, dice Maradona. También le dice a Mancuso: Traémelo a Palermo. Y en una entrevista reciente: “Son jugadores que me están rindiendo de una manera increíble en los entrenamientos”. El dativo ético es una manera de subrayar una participación afectiva. Una vez escuché a una madre justificar por qué no le convencía para nada la novia del hijo, diciendo: “Me le fuma encima, se me le abalanza…”. Ese “me” es un complemento indirecto con el que podemos involucrarnos más en la acción que contamos y mostrar así un vínculo sentimental. Entonces Maradona, que siempre se ha caracterizado por ser efectivo y certero con las piernas y la lengua, dice definímelo porque el partido es como su hijo. Los jugadores en alguna extraña manera se lo juegan a Maradona y para Maradona.
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