Lanata: El nuevo Neustadt

No es la corrupción kirchnerista. Tampoco son los informes de su programa PPT. Ni los imitadores, ni la sueca Larrson. El fenómeno es Jorge Lanata. La gente lo mira y lo sigue, haga lo que haga, diga lo que diga. Magnetiza a la audiencia con su estilo, sus contradicciones y sus palabras, siempre provocativas.

Lanata es hoy el pararrayos de casi todos los que no simpatizan con el modelo kirchnerista. Es el faro, el nuevo ídolo de los que odian a Cristina, a sus ministros, a la Cámpora y a 678. Es la nueva estrella del Grupo Clarín para fogonear en los medios al gobierno.
También es el principal destinatario de los durísimos ataques de los periodistas kirchneristas, que lo detestan y lo critican constantemente. Le hacen un gran favor: lo alimentan y Lanata se hace cada vez más grande.

Lanata es el nuevo Neustadt.

El domingo su programa tuvo más de 30 puntos de rating. Casi todos la TV habla de él y las principales revistas de esta semana lo pusieron en sus tapas. Lanata es rating, poder, farándula, dinero y denuncias. Good Show!

“Los de 678 son sicarios”

Muy buena entrevista de Juan Pablo Varsky (@jpvarsky) a Mario Pergolini, donde el ex conductor de CQC habla de los medios, la ética, el periodismo, el gobierno, etc. Dice varioas cosas interesantes y otras polémicas, como que los integrantes del programa oficialista 678 son sicarios.
La entrevista fue grabada para el ciclo “El Péndulo”, que condujo Varsky en Canal a.

El nuevo La Nación

Este sábado 1º de septiembre veremos un diario La Nación completamente renovado, tras el rediseño gráfico más importante de sus 142 años de historia. El proyecto duró 18 meses y estuvieron involucrados diseñadores, periodistas, fotógrafos y personas de marketing, publicidad y administración, pero también gente de diferentes disciplinas externas al diario.
En los pasillos del edificio de la calle Bouchard suenan fuertes los rumores de que este cambio es el inicio de varios más, que culminarían con el nuevo formato en 2013, cuando, al menos de lunes a viernes, el diario abandone su tradicional formato sábana para convertirse en tabloide (como el suplemento Deportes).

En el proyecto de rediseño también trabajaron con el asesoramiento externo del español Javier Errea, quien desde su consultora se especializa en la industria editorial. La nueva tipografía elegida para todo el diario, suplementos y la revista dominical se llama “Prumo”, que reemplaza a la tradicional “Bodoni” que el diario usará hasta este viernes.

Pero el cambio en La Nación no sólo es gráfico, sino que también presenta un pequeño ajuste en su fórmula editorial: hacer un diario más explicativo. Darle al lector nuevas y mejores herramientas para comprender las noticias y la información. Un ejemplo de esto se verá en las fotos y las infografías (reordenadas) y unos “micro análisis” al comienzo de las notas más importantes del día. También las firmas y las fotos de los periodistas tendrán más relevancia.

En cuanto a los suplementos, habrá uno nuevo llamado “Sábado”, que cubrirá temas sobre sociedad en general, familia, trabajo, tendencias, etc. Este sábado la nota de tapa será sobre las nuevas maneras de traer vida al mundo. El suplemento dominical “Enfoques” también tendrá nuevas secciones y columnistas y la sección Economía, que se incorpora de lunes a viernes al cuerpo del diario.

La campaña publicitaria se basará en comunicar el nuevo diseño del diario desde las mismas páginas de las ediciones y fue llevada a cabo por la agencia BBDO. Carlos Pérez, su presidente, contará en la edición del domingo los detalles de la comunicación del rediseño del diario.

 

Redacciones, de Carlos Ulanovsky

“Redacciones. La profesión va por dentro” (Sudamericana), el último libro del periodista Carlos Ulanovsky es tan corto como intenso. Escrito en primera persona como autobiografía, sus 250 páginas están repletas de vivencias personales y buenas anécdotas. Todas tienen el sello inconfundible de Ula: calidez, rigurosidad en la información y muy llevadero.
Pisando los 70 años, Ulanovsky es tal vez la persona más autorizada para contar la historia reciente del periodismo gráfico local, ya que, sin temor a la exageración, formó parte de las mejores redacciones periodísticas de los últimos cincuenta años. A saber: en las revistas Panorama y Confirmado y en el mítico diario La Opinión, de Jacobo Timerman. Pasó por Satiricón, Humor y Chaupinela, por el diario montonero Noticias y, luego de un exilio en México, por Clarín durante los años del regreso de la democracia. También estampó su firma en El Porteño y el Página/12 de Jorge Lanata. Integró el staff fundador de la revista cultural La Maga, tuvo a su cargo la sección “medios” del fallido primer Perfil (el de 1998) y luego escribió durante más de una década en el diario La Nación y su revista dominical.

Pero además, el periodista, fanático de Racing, tuvo tiempo para trabajar en un par de agencias de publicidad, fundar y dar clases en la escuela TEA y hacer radio. Pero fundamentalmente, se hizo un huequito en su agenda para escribir dieciocho libros, entre los que se destacan los ya imprescindibles manuales que repasan la historia de los diarios y revistas, la radio y la TV: “Paren las rotativas”, “Días de radio” y “Estamos en el aire”, publicados entre 1997 y 2000.

En “Redacciones”, Ulanovsky cuenta su paso por todos esos medios y proyectos y, tal vez sin proponérselo, logra relatar la vertiginosa historia de los últimos cincuenta años de nuestro país. Una tarea para nada fácil, pero el autor pone toda su experiencia al asador y lo consigue casi sin transpirar.
Por otra parte, la enorme trayectoria profesional de Ulanovsky en los medios obliga al lector a reflexionar cuánto cambió el oficio periodístico desde 1960 hasta la actualidad. La parábola va desde aquellos años con un periodismo creativo, de gran calidad y rigurosidad, donde el periodista podía vivir dignamente e incluso ganar muy buen dinero con su trabajo; hasta las grandes crisis por la que atraviesan los medios y sus trabajadores en la actualidad.

“Redacciones” se lee como las nostálgicas memorias de un verdadero maestro periodístico, pero también, como una triste metáfora de tiempos que ya no existen.

El chupa medias de Moreno

Hoy La Nación publicó una nota sobre las medias “Clarín Miente” que funcionarios del gobierno repartieron a chicos pobres en Angola. En el sitio Plaza de Mayo, el periodista Diego Rojas (autor del libro ¿Quién mató a Mariano Ferreyra?) investigó quién estuvo detrás de la patética operación de la foto.

Escribió Rojas: “Su nombre es Mauricio Benítez. Es funcionario de la municipalidad de La Matanza en el área de la secretaría de Prensa y Difusión. Es militante de la JP Evita. Ajedrecista, participó de torneos en Bolivia y en Colombia. Le gusta viajar. Posa de manera profusa con los dedos en V en alto. Hizo campaña activa para la candidatura de Ameal en las internas del club de fútbol Boca Juniors. En su página de Facebook publica fotos constantes sobre la campaña gubernamental contra Clarín. Publicó más fotos de su estadía en Angola (se aloja en el hotel Presidente, de cinco estrellas, en la que los precios de las habitaciones van desde 264 a 880 dólares). A una de esas fotos, en la que se encuentra rodeado de varios hombres negros, le puso de título: “Mi fuerza de choque”. También publicó una foto junto a Guillermo “Guillote” Moreno, el polémico secretario de Comercio de la Nación. En el diario Noticias con objetividad, de La Matanza, Benítez escribió desde Luanda, capital de Angola: “Incondicionalmente sentimos el compromiso de representar, en ésta misión a nuestro País y al modelo nacional y popular que conduce nuestra presidenta, la compañera Cristina Fernandez de Kirchner”.

Fotos del Facebook de Benítez:

Plazademayo.com intentó comunicarse con Benítez y le envió un mail con el siguiente texto: “Mi nombre es Diego Rojas, soy periodista. Quisiera hacerle algunas preguntas.
¿Cuál es el marco político, en el que usted participó, de la entrega de medias con la inscripción “Clarín miente” a niños angoleños, algunos de los cuales estaban descalzos?
¿Es una campaña promovida por Guillermo Moreno, la presidenta Cristina Fernández, es su propia iniciativa?
¿Es usted militante de la JP Evita y funcionario de la municipalidad de La Matanza?
¿Cree que existe un sesgo de crueldad en entregarle a niños angoleños esas medias cuando no saben el idioma ni el significado de las inscripciones y cuando sus condiciones de vida los llevan a andar descalzos?
Muchas gracias por sus respuestas. Saludos.”
Benítez contestó: “No voy a responder preguntas malintencionadas”.

Ojos de papel

La revista Caras (de Perfil) publicó en la tapa de su edición de hoy fotos de Luis Alberto Spinetta en la puerta de su casa. El músico padece un cáncer, como lo admitió en una carta a los medios difundida hace pocos días. Las fotos provocaron varias reacciones de indignación y rechazo en las redes sociales (en Twitter con el hashtag #RevistaCarasBuitre) y en muchos periodistas.

Las críticas ya habían empezado la semana pasada, cuando el diario MUY (de Clarín) informó en tapa la enfermedad de Spinetta. El periodista Eduardo Fabregat (@efabregat) escribió una columna titulada “Buitres”, criticando con dureza al diario por dar a conocer la noticia. Fabregat usó palabras como amarillismo, buchones, buitres, mercenarios, canallas. “Periodistas capaces de vender a su madre”, escribió. En realidad, el diario no hizo otra cosa que informar. Nadie niega que es una noticia de mierda, triste, incómoda, dolorosa, etc. para lo que el músico significa en nuestra cultura y la simpatía y amor que genera en los fans de su enorme obra (y también en quienes no comulgan con su música). Pero es una noticia, sin dudas. Y con fuerte impacto. Los medios están para dar noticias, por más duras e incómodas que estas resulten. Y también buscan vender e impactar, ya lo sabemos. ¿O nos vamos a disfrazar de ilusos a esta altura?

Una semana después, Caras fue más allá y publicó fotos del Flaco en la calle (es decir, legalmente la editorial se cubrió: no violó la propiedad privada). Y la indignación pública creció. Desde su hijo Dante en Twitter (es comprensible, es su hijo), Calamaro (cada día más parecido a Pomelo), Liniers y Luis Brandoni, hasta miles de personas en las redes sociales. El debate sobre las fotos a los famosos, los paparazzis y el derecho a la intimidad es tan complejo como antiguo. Fotos de famosos enfermos hay casos de sobra, locales e internacionales.

¿Cuál es el límite? ¿Es correcto informar sobre la salud o se debe priorizar la voluntad y tranquilidad del enfermo y su familia? ¿Le sirve economicamente a un medio publicar este tipo de fotos? ¿El morbo vende más? Rottman sostiene en su blog que no. Pero por algo los medios lo siguen haciendo.

Personalmente, no tengo una posición definida sobre si es correcto o no publicar esa información (con texto, fotos, videos, etc). Me cuesta decidirlo porque hay un fuerte choque de intereses: por un lado el periodistico y el derecho de la gente a recibir una noticia como la del músico y por el otro, el de la persona a su privacidad en un momento duro.

Ahora bien, algunas preguntas:

¿La violenta reacción de una parte del periodismo (vinculado a la música, el rock y en menor medida, al espectáculo) condenando a otros colegas y medios se debe a que la víctima es Luis Alberto Spinetta? Porque no se observa la misma categórica reacción frente a otros casos similares al del músico y de acoso de la prensa frente a desgracias (Maradona, Javier Portales, Juanita Viale, Carlín Calvo, Celeste Cid, Sandro, etc.). ¿Qué se discute? ¿Personas (y sus diferentes tipos de méritos para estar o no frente al ojo de la lente de los fotógrafos) o éticas y prácticas periodísticas?

¿Los famosos que se indignan frente a las fotos de Caras, tendrán alguna reacción concreta contra la revista? Porque en poco tiempo veremos a muchos de ellos posar frente a sus fotógrafos para salir en sus páginas, tirados en sus living, islas, playas, etc. para difundir su trabajo o su ego contando alguna intimidad que les sirva para tener repercusión mediática. El mundo de la farándula, se sabe, se caracteriza por su inmensa hipocresía. Y los medios y sus periodistas lo saben bien y forman parte clave del juego, a veces tácito, a veces explícito. No es el caso de Spinetta, claro, quien siempre se mantuvo alejado de ese tipo de prensa y -salvo un romance con Carolina Peleretti en los ´90- nunca formó parte del juego que propone esa cosa rara llamada fama. Pero al parecer, eso no alcanzó para evitar que los medios también hagan lo suyo con su enfermedad.

Otra: ¿Por qué muchos periodistas -y gente en general- siempre ponen el grito en el cielo en casos de famosos pero no cuando se trata de anónimos o personas desconocidas cuando sus derechos a la intimidad y privacidad también son vulnerados por los medios? Caso Nora Dalmasso, por ejemplo.

Por último, la tendencia mundial de los medios frente a este tipo de situaciones es cada vez más pronunciada hacia informar, publicar fotos y videos sin escrúpulos. Cuánto más amarillo e impactante, mejor. Casos como el de Steve Jobs, Michael Jackson, Patrick Swayze y muchos otros confirman que este tipo de periodismo no sólo está muy lejos de acabarse, sino que será cada vez más profundo. Entonces la pregunta es: ¿sirven de algo estos debates periodísticos? ¿Les importa sólo a algunos periodistas? ¿Les importa estos temas a la gente común? Tengo la sensación de que no. Que muchos mortales impostarán cierta indnignación, dirán “que barbaridad” y seguirán con lo que pueden: su cosas, problemas, felicidades, cositas, trabajos, amores y los goles de Messi que ya van a venir. Como siempre.

Más: Lugar común la muerte

El periodismo durante Malvinas

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Durante la madrugada del 2 de abril de 1982, la Argentina invadió las Islas Malvinas y le declaró la guerra a Gran Bretaña. Ese mismo día, miles de personas fueron hasta la Plaza de Mayo a ovacionar a Leopoldo Galtieri. Exultante por un patriotismo desmedido, la multitud aplaudió las soberbias palabras del militar: “Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla”.
Margaret Thatcher pasó a la ofensiva y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pidió que cesaran las ocupaciones y que ambos países se prestaran a la negociación. Mientras tanto, en la Argentina la gente donaba joyas y dinero y tejía ropa para los soldados.
El canal estatal ATC organizó un programa especial conducido durante un día completo por Cacho Fontana y Pinky llamado 24 horas por Malvinas. El programa era para recaudar fondos y, de paso, exaltar el espíritu patriótico de la audiencia. Decenas de famosos se juntaron a cantar el Himno Nacional y donaron objetos personales para los fondos. En representación de Maradona, Jorge Cyterszpiller entregó un cheque de cien millones de pesos de aquel entonces. Según el libro Estamos en el aire, que repasa minuciosamente la historia de la televisión argentina, aquel programa especial logró reunir algo más de un millón y medio de dólares.

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El quién es quién de las agencias de medios

Las agencias de publicidad y medios pertenecen a grandes grupos mundiales: WPP, Publicis, Omnicom, Interpublic, etc. Por eso resulta muy difícil memorizar quién es quién, de qué grupo es cada uno y qué otras agencias están dentro del anillo de esa red.
Para eso está este árbol en PDF que elaboró el excelente sitio Advertasing Age el año pasado. Tiene además cuánto facturó cada agencia, las áreas en las cuales trabajan, cantidad de empleados, etc.

Lo bajan acá.

“Los Kirchner son buenos comunicadores”

Edi+Zunino

El muy recomendable libro Patria o Medios (Sudamericana) trepó en pocas semanas a la lista de los más vendidos. Por eso fuimos a buscar a su autor Edi Zunino (editor del diario Perfil) para que nos responda algunas preguntas sobre los medios, el periodismo, Clarín y el kirchnerismo:

-Desde que estalló la crisis con el campo, aparecieron una cantidad de libros muy críticos sobre Kirchner y el kirchnerismo, investigaciones y biografías sobre sus ministros, sindicalistas, etc. Tanto tu libro como el de Majul están hoy entre los más vendidos. Sin embargo, durante al menos los tres primeros años de gobierno K, hubo un silencio generalizado en los medios y casi no se editaron libros sobre el ex presidente (salvo una biografía de Valeria Garrone, que fue ignorada por los medios, otro sobre la justicia K de Abiad y una muy complaciente biografía sobre CFK, de Olga Wornat). ¿Estás de acuerdo? A qué razones atribuís este repentino interés periodístico y editorial por los K?
-En mi caso, y en el del medio en que trabajo, este interés no tiene nada de repentino. Soy secretario de redacción de Perfil desde que volvió a la calle, en septiembre de 2005. Nuestra crítica editorial fue crítica con el gobierno (como con todos los gobiernos lo fue la revista Noticias, que se edita en esta misma empresa). Poco más de un año después de volver a la calle, Perfil (con la firma de Carlos Russo) dio la primicia del luego llamado Caso Skanska. Y poco después de eso, con la firma de Jorge Lanata, se reveló el episodio de la famosa bolsa de Felisa Micelli, que terminó con su carrera en el Ministerio de Economía.
En cuanto a las editoriales de libros (un rubro que no es mi especialidad) tiendo a suponer que durante los primeros años de kirchnerismo percibieron que no había mercado para este tipo de libros. Y lo supongo en base a dos elementos básicos: hasta la elección de Cristina, la popularidad de los Kirchner era altísima y los grandes medios no eran particularmente críticos con la gestión. El domingo pasado, en Página/12, José Natanson escribió un artículo muy interesante (“De la tinellización de la política a la politización de Tinelli”), donde afirma que estos libros son “antikirchneristas” y las editoriales que los publican, parte de la lógica del capitalismo global. Mi libro no es anti K, también soy crítico (como habrás visto) con opositores, medios y periodistas. Y las editoriales de libros, si bien funcionan bajo la lógica de la oferta y la demanda (si existe otra, que me avisen), no son grandes monstruos económicos. Nada que ver. Hoy, para que te digan best-seller, basta con vender sólo 5.000 libros. Y si vendés más de 10.000 tiran cañitas voladoras. Claro que del otro lado del mostrador tiene que haber esas 5.000, 10.000 o más personas dispuestas a gastar entre 50 y 70 pesos en un libro. Hoy el humor social es muy distinto al de hace dos o tres años, y todo indica que las hay. Coincido con vos en que el conflicto con el campo marcó un antes y un después al respecto. Pero habrás visto que el mío no es un libro pro-campo ni nada por el estilo.
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