-¿Qué es ser periodista?
-Ser un vago del carajo. No nos engañemos. Todo lo demás es cuento. El periodista odia el trabajo. El periodismo es un oficio que se ha inventado para los haraganes, como nosotros. Detestamos las oficinas, los horarios o estar sometidos a un jefe idiota. El periodista está trabajando cuando lee los periódicos en su casa.
Jayme Bayly en “Rajes del oficio”, de Pedro Salinas. Vía Sicrono.
¿Estás de acuerdo con Bayly?

Estos son los ganadores que la semana pasada recibieron el Premio Estímulo de Tea y DeporTea de este año, en los rubros gráfica, TV, radio e Internet:
Periodismo General:
Diarios: Rodolfo Palacios (Crítica Digital)
Revistas: Mercedes Halfon (Radar)
Radio-Tarea Periodística: Martín Lipszyc (Metro)
Radio-Producción Periodística: Equipo de Perros de la calle (Metro)
Televisión-Tarea Periodística: Tamara Hendel (La Liga, Telefé)
Televisión-Producción Periodística: Equipo de Escuelas Argentinas II (Encuentro)
Periodistas en Medios Digitales: Hernán Buzzella (Críticadigital.com)
Blogs y sitios de Internet: Politicargentina.com
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La autobiografía de Víctor Hugo Morales, en noviembre por Sudamericana.

¿Porqué este domingo se festeja el día del periodista?
El 7 de junio de 1810 Mariano Moreno fundó la “Gazeta de Buenos Ayres”, primer periódico de la etapa independentista argentina. La Primera Junta indicó por decreto su fundación para comunicar al público los actos oficiales y las noticias locales e internacionales. Sus primeros redactores fueron Mariano Moreno, Manuel Belgrano y Juan José Castelli. Pero el Día del Periodista fue establecido recién en 1938 por el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba.
No me acuerdo exactamente cuándo elegí ser periodista. Pero sí que fue bastante antes que cuando en general uno decide qué quiere ser. Por suerte (también por desgracia) no dudé. De chico leía todo lo que caía en mis manos. La Humi, la Humor, Anteojito, Billiken, los amarillos de Robin Hood, El Gráfico, los diarios. Y así seguí hasta hoy, con las misma voracidad y pasión de aquellos años. Todavía recuerdo cada página del primer Gráfico que me compré, a fines de 1986. Yo quería trabajar en El Gráfico, entrar a los partidos gratis y a los vestuarios para entrevistar a los jugadores y ver los goles. Hoy El Gráfico es, siendo muy generoso, una sombra de aquel. Tal vez sirve como metáfora para empezar a entender la profunda crisis que atraviesan los medios de papel en los últimos años en casi todo el mundo.
Ni por asomo Mariano Moreno llegó a imaginar que en 2009 existiría el periodismo “digital”, 100 millones de blogs, 500 millones de personas pululando por Facebook y MySpace, diarios online, fotos digitales, periodismo 3.0, Wi-Fi, Google News, celulares con cámara de fotos y video, You Tube…
Pero sirve ir hacia atrás y repensar hacia dónde vamos, qué hacemos los que hacemos periodismo, cómo, porqué y cuándo. Porque el periodismo, con o sin cables, es y debe ser el mismo de siempre, el de Moreno: contar lo que pasa con la mayor rigurosidad, sensibilidad, originalidad, brevedad y ética posible.
Feliz Día.

Lo que sigue son un par de definiciones de periodismo y frases que nunca vienen mal:
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Durante la madrugada del 2 de abril, la Argentina invadió las Islas Malvinas y le declaró la guerra a Gran Bretaña. Ese mismo día, miles de personas fueron hasta la Plaza de Mayo a ovacionar a Leopoldo Galtieri. Exultante por un patriotismo desmedido, la multitud aplaudió las soberbias palabras del militar: “Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla”.
Margaret Thatcher pasó a la ofensiva y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pidió que cesaran las ocupaciones y que ambos países se prestaran a la negociación. Mientras tanto, en la Argentina la gente donaba joyas y dinero y tejía ropa para los soldados.
El canal ATC organizó un programa especial conducido durante un día completo por Cacho Fontana y Pinky llamado 24 horas por Malvinas. El programa era para recaudar fondos y, de paso, exaltar el espíritu patriótico de la audiencia. Decenas de famosos se juntaron a cantar el Himno Nacional y donaron objetos personales para los fondos. En representación de Maradona, Cyterszpiller entregó un cheque de cien millones de pesos. Según el libro Estamos en el aire, que repasa minuciosamente la historia de la televisión argentina, aquel programa especial logró reunir algo más de un millón y medio de dólares.
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Este año se lleva a cabo nuevaente el Curso Superior en Periodismo Digital a distancia, organizado por la Universidad de Belgrano (UB) y dirigido por el periodista Julio Orione (ex Clarín). Como hace ya tres ediciones, estoy a cargo de la materia Desarrollo de un Sitio Periodístico. También se dictan las materias El Diario a Medida, Las Noticias de Alto Impacto, Nuevos Lenguajes Periodísticos, Gestión de Sitios Informativos, Políticas Editoriales y Etica en Internet. El curso está auspiciado por Movistar.
Informes: fed@ub.edu.ar o (54-11) 4511-4740/1/2. Desde el interior de la Argentina: 0800-888-2002
http://www.ub.edu.ar/distancia
Desde hace varios meses que presto especial atención a la enorme cantidad de periodistas que no saben manejar autos. Muchos de ellos, ya adultos y peludos, reconocen sin pudor que no nunca tuvieron registro de conducir y jamás, obviamente, aprendieron a manejar un auto. Pensé que se trataba de una casualidad, pero poco a poco me fui enterando de más colegas que no manejan. Y no sólo eso, sino que varios se ufanan de ir siempre en el asiento del acompañante. “Tomo taxi, es más cómodo”, se excusan. No voy a nombrarlos porque no les gustaría verse escrachados (hay varios que tienen blog), pero seguramente cada uno de ustedes conoce algún periodista que no sabe manejar.
Resulta curioso y hasta puede sonar exagerado, pero sin ningún estudio científico serio en la mano, estamos en condiciones de afirmar que el periodismo es el oficio menos tuerca de todos y el que ostenta más cantidad de hombres que no tienen idea de cómo poner primera.
Siguen sumándose periodistas famosos a la blogósfera: Reynaldo Sietecase, el dúo Ernesto Tenembaum y Zlotogwiazda con La era del blog y el de María Julia Oliván. Y por último, Nacho Goano arrancó su Elegante Sport, donde con su estilo comenta los Juegos Olímpicos y otras cosas vinculadas a los deportes. Todos recién salidos del horno.
Revistas de perfil cultural como Etiqueta Negra, El Malpensante, Gatopardo, Letras Libres o La Mano dan prueba de que en América Latina existe un espacio para el periodismo, ante todo, bien escrito. El novelista boliviano Edmundo Paz Soldán hace un repaso a estos medios que han ido ganando prestigio.
Algún día, cuando se escriba la historia literaria de la América Latina de principios de este siglo, se tendrá que reconocer que las grandes innovaciones de la prosa latinoamericana vinieron de la mano de los editores, de los cronistas, de los periodistas, de los escritores de non-fiction.
La nota completa fue publicada hace unos días en El País de España.

Durante la madrugada del 2 de abril, la Argentina invadió las Islas Malvinas y le declaró la guerra a Gran Bretaña. Ese mismo día, miles de personas fueron hasta la Plaza de Mayo a ovacionar a Leopoldo Galtieri. Exultante por un patriotismo desmedido, la multitud aplaudió las soberbias palabras del militar: “Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla”.
Margaret Thatcher pasó a la ofensiva y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pidió que cesaran las ocupaciones y que ambos países se prestaran a la negociación. Mientras tanto, en la Argentina la gente donaba joyas y dinero y tejía ropa para los soldados.
El canal ATC organizó un programa especial conducido durante un día completo por Cacho Fontana y Pinky llamado 24 horas por Malvinas. El programa era para recaudar fondos y, de paso, exaltar el espíritu patriótico de la audiencia. Decenas de famosos se juntaron a cantar el Himno Nacional y donaron objetos personales para los fondos. En representación de Maradona, Cyterszpiller entregó un cheque de cien millones de pesos. Según el libro Estamos en el aire, que repasa minuciosamente la historia de la televisión argentina, aquel programa especial logró reunir algo más de un millón y medio de dólares.
Mientras tanto, la dictadura entendió al fútbol como un elemento indispensable para aumentar el patriotismo que proliferó en la mayoría de la población durante la guerra. La recaudación de algunos partidos amistosos que jugó la Selección fue destinada al Fondo Patriótico de Malvinas. En las tribunas, se llegaron a quemar banderas inglesas y en las cercanías de los estadios se repartieron panfletos con un gaucho argentino (similar a la mascota del 78) pisando a un tigre con la camiseta inglesa. Cuando el equipo entraba en la cancha, la gente coreaba “el que no salta es un inglés” y los jugadores daban saltitos en la mitad de cancha. (…)
El 25 de abril, Gran Bretaña retomó las islas Georgias y estableció una zona de exclusión de 200 millas para delimitar la zona de combate. Sin embargo, el 2 de mayo el submarino inglés Conqueror hundió el crucero General Belgrano fuera de la zona de exclusión con 400 vidas argentinas que se perdieron en el mar. La derrota argentina era inevitable, a pesar de que el canal oficial ATC difundía información falsa.
El 11 de junio llegó al país el papa Juan Pablo II en busca de paz y dos días después la Argentina firmó la rendición en un buque inglés. El 14, una manifestación protestó en Plaza de Mayo porque no aceptaba la derrota y fue duramente reprimida por la Policía.
La Selección nacional llegó al Mundial representando a un país inmerso en la indignación y la tristeza, atravesando una profunda crisis económica y en el fin del período más oscuro y sangriento de su historia.
PERIODISMO NEGRO III
Durante la guerra, la revista Gente tituló en su tapa con la ya famosa frase “Estamos ganando”, mientras Alfredo Astiz les permitía el ingreso a las islas solo a los periodistas que respondían a los intereses de la dictadura. Las noticias y las fotografías eran chequeadas y amoldadas a conveniencia del Estado Mayor Conjunto, que también presionaba a los corresponsales extranjeros que trabajaban en el país. Además, entre otras restricciones, no estaba permitido informar sobre las bajas argentinas. Los medios se dedicaban entonces a ridiculizar la figura de Margaret Thatcher mediante fotografías trucadas y títulos explosivos.
El Gráfico cambió su tradicional logotipo rojo y blanco por otro con los colores de la bandera argentina y donó mil ejemplares para los soldados en guerra. “Junto a cada revista vamos todos nosotros. Un abrazo, hermanos argentinos”, decía una de las editoriales. Cuando la derrota fue un hecho consumado, la misma editorial escribió: “La vida continúa. Falta ahora que nuestro cielo y nuestro mar se limpien de avasallantes intrusos vestidos de soberbia y sinrazón”. Por su parte, el semanario Somos tituló pocos días después de la invasión del 2 de abril: “Ganamos. ¿Y ahora qué?”.
Buena parte del periodismo cuestionó la presencia del equipo argentino en el Mundial mientras su país se encontraba en guerra. “Lo hemos conversado mucho con los muchachos y lo que podemos aportar desde allá es jugar lo mejor posible para alegrar a nuestros soldados”, dijo Maradona.
A pesar de las críticas, el 28 de mayo la Argentina viajó a España y se alojó en la bella ciudad de Alicante. El día del arribo, Menotti dio una conferencia de prensa sólo para medios extranjeros y cuando se le preguntó por la guerra en Malvinas, dijo que estaba orgulloso de que en su país “se presente una unidad nacional” y que “por primera vez se plantee una lucha abierta contra el colonialismo y el imperialismo que ha sojuzgado permanentemente a la América latina”. También, en otras declaraciones, Menotti afirmó que “desde nuestro humilde puesto debemos intentar darle al mundo a través del fútbol, una imagen cabal de lo que somos”.
En el vuelo hacia España, periodistas de El Gráfico le entregaron a Maradona una carta escrita por un soldado argentino en Malvinas. La revista publicó la carta y la foto de Maradona leyéndola.
(extracto del libro “Vivir en los medios. Maradona off the record“, Marea, 2006)